Desde hace algo más de cuarenta años, vengo traspasando a figuras de plomo las influencias que libros, películas, ilustraciones e incluso "comics", han ido dejando en mí.

Las figuras que pinto, son en su mayor parte "miniaturas militares", ya que ha sido la Historia, especialmente la Antigua y Medieval, mi mayor fuente de "inspiración". Las escalas más frecuentes que utilizo, son las de 15, 25 y 28 mm. Son las mismas que utilizan los "wargamers", con los que coincido en la necesidad de representar grandes unidades en un mínimo espacio.

Los textos con que acompaño las miniaturas, en ningún caso pretenden ser exhaustivos, ni estudios sobre el período de que se trate. Sólo trato de comentar sucintamente, el ambiente (histórico o imaginario) en que se movieron las figuras representadas.

Animado por amigos y familiares, y especialmente por mi amiga Kirei (artífice además, del soporte técnico que podéis ver), me decido a mostrar públicamente parte de mi colección. Continuaré añadiendo entradas periódicamente.

Llevado de mi impenitente cinefilia, me permito en algún caso, recomendar títulos que pueden ampliar datos a los posibles interesados en los temas tratados.

Espero que os gusten mis figuras. Si se os ocurre hacer algún comentario, sugerencia o rectificación, no dudéis en contactarme.

Morituri te salutant - Los Gladiadores

Un gladiador del tipo "Mirmillon".

"Ave César, morituri te salutant". Éste era el saludo que los gladiadores dedicaban al emperador al comenzar los juegos en las sesiones del Circo Romano. Como es sabido, el "latinajo" en cuestión significa: "Ave César, los que van a morir te saludan".

"Secutor".

Lo que no es tan conocido es que las luchas de gladiadores tienen su origen en los sacrificios humanos que las antiguas civilizaciones realizaban sobre las tumbas o junto a las piras funerarias de sus dirigentes ilustres. 

El "Reciario".

Entre los griegos, eran conocidos desde los tiempos micénicos tanto los juegos en honor de los dioses, como los "juegos funerarios", ambos con sus diferentes pruebas (lucha, carrera, pugilato...); pero también existía la inmolación de prisioneros para aplacar con su sangre el alma de los difuntos. 

Otro "secutor" y un "dimachaerus".

En "La Ilíada" (Canto XXIII), cuenta Homero que durante los funerales del héroe Patroclo, el divino Aquiles degolló doce "hijos de ilustres troyanos" cuyos cadáveres arrojó después en la pira de su amigo.

El "Tracio". Su pequeño escudo se conocía como "pármula", su arma como "sica".

Pero afortunadamente, las costumbres se suavizan. En las civilizaciones orientales se pasó de la práctica de asesinar seres humanos para que acompañasen al "más allá" a reyes y faraones, a la mucho más civilizada de sustituirlos por estatuas o figurillas. En Occidente, la inmolación de víctimas indefensas evolucionó hacia un combate ritual, generalmente entre esclavos o prisioneros de guerra, en el cual sólo uno de los contendientes debía morir. Los "manes" del difunto se aplacaban igualmente y de paso, los asistentes al evento pasaban un buen rato.

La nota morbosa: la "gladiatrix", y la exótica: gladiadores de color.

Parece que en Italia esta práctica arraigó en primer lugar entre los etruscos, de donde pasó a Roma. El primer combate de gladiadores documentado es el que en 264 aC. ofrecieron en el Foro Boario los hermanos patricios Marco y Décimo Bruto a la memoria de su padre. Lucharon tres parejas de esclavos y al espectáculo acudió media Roma.

Un "Samnita". En este caso zurdo y con su escudo adornado por una imagen de la Górgona. 
Aunque la miniatura no las lleve, solían usar dos plumas a ambos lados del casco.

La multitud quedó encantada, la popularidad de los hermanos ascendió y los políticos tomaron nota. Si para ser preferidos de la plebe y en consecuencia, elegidos para cargos públicos, tenían que organizar espectáculos tan sangrientos como aquel, lo harían... vaya si lo harían.

El "Homoplachus", único gladiador con protección pectoral.

En lo sucesivo fue común que quienes aspiraban a ascender en la carrera política, organizasen luchas de esclavos. Las tres parejas de luchadores del año 264 aC., se habían convertido para 145 aC. en 90 parejas. ¡Ciento ochenta hombres luchando a muerte para entretener al populacho romano!

Salutación. Comienza el espectáculo.

Ya en sus primeros tiempos se les aplicó el nombre de "gladiadores", puesto que su arma principal era la espada (=gladius). Proliferaron por todo el Imperio las "escuelas de gladiadores", la más famosa de las cuales fue la de Capua.

Uno de los enfrentamientos más esperados: el reciario contra el secutor.

Se entrenaba en ellas a esclavos, prisioneros de guerra y condenados a muerte. Pero pronto se apuntaron hombres libres que gustando del ejercicio de las armas, vieron en esa ocupación la oportunidad de retirarse (con suerte) tras unos pocos años con muy pingües beneficios, aparte de la atracción que sentían las jovencitas (y no tan jóvenes) romanas por estos "gladiadores libres".

Combates mortales mientras entre el público, vendedores ambulantes vendían refrescos y golosinas.

Al principio, los juegos gladiatorios se celebraron en el mismo Foro, pero cuando el número de participantes (y de público) creció desmesuradamente, se utilizó el Circo Máximo, en un principio concebido para carreras de cuadrigas. Posteriormente se edificó el anfiteatro de Augusto. Y cuando en el año 80 Tito inauguró el Coliseo (que había comenzado a construir su padre, Vespasiano), 50.000 personas podían ver los juegos sentadas y otras 30.000 de pie.

Los gladiadores que luchaban contra fieras, eran conocidos como "venatores", independientemente del armamento o defensas que usasen.

Cuando en 107 Trajano celebró su triunfo sobre los dacios, en los 123 días de juegos que celebró, lucharon diez mil gladiadores y se hizo morir varios miles de animales salvajes. 

En el reinado de Cómodo (180-193), uno de los más infames emperadores que Roma conoció, el coste que los juegos suponían al Estado, alcanzaba tan exorbitante cantidad, que Cómodo (él mismo gladiador por afición; siempre enfrentándose a oponentes mutilados o impedidos, eso sí), impuso un impuesto especial a los Senadores para poder seguir financiándolos. Lo que a la postre impulsó su asesinato.

Más combates. Combates durante todo el día sin que la plebe se sintiera saciada.

Lo principal en estos espectáculos, lo que el público quería ver (aparte de sangre), era la muerte. Si se observan las protecciones de los gladiadores, se ve claramente que protegen principalmente brazos y piernas, no zonas vitales. Es decir, se trata de facilitar que el gladiador siga combatiendo, que no le  detenga una herida "leve" y que su enemigo pueda clavar su arma en alguna parte vital del cuerpo. Con excepción del "hoplomachus", todos llevan desprotegido el pecho, y todos sin excepción, el abdomen y el cuello.

Un reciario contra un tracio. Con escenario.

Además de luchas hombre a hombre, o en grupos, se recreaban batallas famosas, se enfrentaban hombres a bestias y bestias a bestias... hasta se llegó a reproducir una batalla "naval", en los días de Claudio.

El populacho romano no necesitaba más que estos espectáculos y alimentos baratos (o gratuitos en ocasiones) para mantenerse tranquilo y "dejar gobernar" a los emperadores. Es lo que Juvenal definió en sus "Sátiras" como "Panem et circenses" (=Pan y Circo).

Las "gladiatrix" solían enfrentarse entre ellas o a fieras salvajes.

En los siglos del Bajo Imperio, la creciente población cristiana vería con malos ojos los juegos gladiatorios, y tras un intento de prohibición por parte de Constantino (que no prosperó), en el año 404 el emperador Honorio los prohibía para siempre.

Sólo sobrevivirían las carreras de cuadrigas que tras la caída del Imperio de Occidente, se convertirían en el nuevo espectáculo de masas durante los siglos bizantinos.

Y despedida: "Adiós, que nos vamos...!"

Sobre los gladiadores el Cine ha sido pródigo. Recomendaremos "Fabiola" (Alessandro Blasetti, 1949), "Demetrio y los Gladiadores" (Delmer Daves, 1954) y por supuesto "Espartaco" (Stanley Kubrick, 1960). Y no, no recomiendo esa peli en la que todos estáis pensando por motivos cuya explicación alargaría demasiado esta entrada.


Las figuras, de Foundry Miniatures, 28mm.