Desde hace algo más de cuarenta años, vengo traspasando a figuras de plomo las influencias que libros, películas, ilustraciones e incluso "comics", han ido dejando en mí.

Las figuras que pinto, son en su mayor parte "miniaturas militares", ya que ha sido la Historia, especialmente la Antigua y Medieval, mi mayor fuente de "inspiración". Las escalas más frecuentes que utilizo, son las de 15, 25 y 28 mm. Son las mismas que utilizan los "wargamers", con los que coincido en la necesidad de representar grandes unidades en un mínimo espacio.

Los textos con que acompaño las miniaturas, en ningún caso pretenden ser exhaustivos, ni estudios sobre el período de que se trate. Sólo trato de comentar sucintamente, el ambiente (histórico o imaginario) en que se movieron las figuras representadas.

Animado por amigos y familiares, y especialmente por mi amiga Kirei (artífice además, del soporte técnico que podéis ver), me decido a mostrar públicamente parte de mi colección. Continuaré añadiendo entradas periódicamente.

Llevado de mi impenitente cinefilia, me permito en algún caso, recomendar títulos que pueden ampliar datos a los posibles interesados en los temas tratados.

Espero que os gusten mis figuras. Si se os ocurre hacer algún comentario, sugerencia o rectificación, no dudéis en contactarme.

Mitos Griegos. Atenea, Protectora de Héroes.


Atenea es una de las principales diosas del panteón griego; conocida por los romanos como  Minerva. Su iconografía tal vez sea la más popular de las divinidades clásicas, ya que se ha utilizado a lo largo de la historia para simbolizar desde virtudes cardinales (La Fortaleza, concretamente)  hasta ciudades (la misma Roma, por ejemplo).

En la figura de Atenea se dan cita particularidades de las antiguas divinidades femeninas  mediterráneas y de las diosas guerreras de los arios. De las primeras heredó el papel de  "guardiana de la ciudad", "diosa de la sabiduría" y uno de sus emblemas más corrientes: la serpiente (recordemos las "diosas de las serpientes" cretenses). De las segundas, su genio guerrero. Atenea casi siempre es representada con casco, escudo y lanza, lo que nos lleva a la imagen de la walkiria.


El extraño "chal" que lleva sobre los hombros, es la piel de la Cabra Amaltea que amamantó a Zeus (Júpiter); también llamada "Égida", se suponía intraspasable por cualquier arma. Sobre ella, en el centro, aparece la cabeza de la Górgona.

Siendo una diosa guerrera, representa sin embargo, la "guerra inteligente", la estrategia, frente a la guerra como "fuerza bruta", atribución de su medio hermano Ares (Marte).


Nació de la cabeza de Zeus ya completamente armada; y a poco de nacer, participó en la "Gigantomaquia" (Lucha contra los Gigantes), en la que mató al gigante Palas (o Palante), del que tomó el nombre, por lo que se la conoció después por "Palas Atenea". Otro de sus epítetos es "Promakos" (=que lucha por delante); se puede entender como "la que lucha en primera línea".


Con esta faceta guerrera aparece en "La Ilíada" protegiendo a diversos héroes griegos ante los troyanos. Diomedes, Aquiles o Ulises (entre otros) gozaron de su amparo. Y en el largo periplo de regreso de Ulises a Ítaca, también tuvo Atenea un papel importante, como nos cuenta Homero en "La Odisea".  

Como "protectora de héroes" fuera del entorno bélico, asistió a Heracles (Hércules) en varios  de sus "Doce Trabajos"; a Perseo en su lucha con la Gorgona; a Belerofonte para domar al caballo Pegaso (sí, fue Belerofonte y no Perseo); y proporcionó a los Argonautas la proa de su embarcación a la que dotó además, del don de la profecía.


Entre sus atribuciones más "pacíficas", bajo el nombre de "Ergane" (=laboriosa) se la consideraba inventora del telar y de la flauta, protectora también de los constructores de naves y de los herreros, así como "guardiana de la ciudad". En este sentido, su ciudad favorita fue siempre Atenas, a la que dio su nombre. La cosa fue así:

Eran los días en que los habitantes del Ática estaban buscado nombre para su ciudad. Atenea les ofreció el suyo y Poseidón (Neptuno) hizo lo mismo. Los demás dioses acordaron que aquél que donase a la ciudad un regalo más valioso, sería el elegido. Se reunieron en lo alto de la Acrópolis y Poseidón golpeó con su tridente el suelo, del que surgió un chorro de agua salada (según algunos autores, un caballo). Atenea dio un golpe con su lanza, y brotó un olivo. Los dioses dieron la victoria a Atenea (en griego "Athina") y la ciudad tuvo un nombre.


El motivo por el que "Atenas" es un plural, se debe a que en sus primeros tiempos (en torno al siglo XV aC) la ciudad fue la unión política y comercial de varias aldeas que rodeaban la Acrópolis, por lo que en realidad serían "las Atenas" (Athinas), que con el paso de los años se fundieron en una. 

También fue conocida nuestra diosa como Atenea "Parthenos" (=la virgen), porque siempre conservó la virginidad a pesar de los esfuerzos de Hefesto (Vulcano) para que la perdiese. En tal sentido de virgen, su ciudad le consagró el "Partenón", maravilloso templo situado en el centro de la Acrópolis, y anualmente le dedicaban las fiestas Panateneas. Las "Grandes Panateneas" tenían lugar cada cuatro años.

La diosa de los "ojos glaucos", la denominaba Homero. (Glauco = verde claro)

Además de la serpiente, otro animal que le estaba dedicado en cuanto diosa de la sabiduría, fue la lechuza (no búho), debido a que esta ave es de una apariencia reflexiva, que ya tuvo un culto  en Babilonia y Creta. Las monedas atenienses solían llevar en el anverso una efigie de Atenea y en el reverso la imagen de una lechuza. Curiosamente, la moneda de un "euro" griego actual, continúa mostrando una lechuza en su reverso.

Volviendo al tema del olivo, todavía hoy, los atenienses muestran en representación de aquel olivo primigenio, otro, adosado a la pared del Erecteión (templo que le está en parte dedicado), justo en el lugar donde (dicen) golpeó Atenea con su lanza.


No suelo pintar figuras de esta escala, pero he disfrutado mucho pintando ésta (que me regalaron mis hijos), rememorando mientras lo hacía las viejas historias que os he contado.

De todas las encarnaciones que ha tenido la diosa en el cine, mi favorita es la que interpretó Isabella Rossellini en la versión de "La Odisea" que para TV realizó Andrei Konchalovsky en 1997.  


Figura de "Miniaturas Pegaso", 54mm