Desde hace algo más de cuarenta años, vengo traspasando a figuras de plomo las influencias que libros, películas, ilustraciones e incluso "comics", han ido dejando en mí.

Las figuras que pinto, son en su mayor parte "miniaturas militares", ya que ha sido la Historia, especialmente la Antigua y Medieval, mi mayor fuente de "inspiración". Las escalas más frecuentes que utilizo, son las de 15, 25 y 28 mm. Son las mismas que utilizan los "wargamers", con los que coincido en la necesidad de representar grandes unidades en un mínimo espacio.

Los textos con que acompaño las miniaturas, en ningún caso pretenden ser exhaustivos, ni estudios sobre el período de que se trate. Sólo trato de comentar sucintamente, el ambiente (histórico o imaginario) en que se movieron las figuras representadas.

Animado por amigos y familiares, y especialmente por mi amiga Kirei (artífice además, del soporte técnico que podéis ver), me decido a mostrar públicamente parte de mi colección. Continuaré añadiendo entradas periódicamente.

Llevado de mi impenitente cinefilia, me permito en algún caso, recomendar títulos que pueden ampliar datos a los posibles interesados en los temas tratados.

Espero que os gusten mis figuras. Si se os ocurre hacer algún comentario, sugerencia o rectificación, no dudéis en contactarme.

Tercios Españoles - Infantería - Siglo XVII


Los Tercios españoles fueron oficialmente fundados en 1534 por el emperador Carlos V (Carlos I en España). Se trataba de organizar las unidades de infantería española destinadas en Italia desde mucho tiempo atrás, algunas de ellas desde los tiempos de las compañías catalanas.

Recordemos que de los inmensos estados que Carlos V poseía en Europa, habían sido los territorios italianos los que habían necesitado una constante presencia militar, debido a las pretensiones francesas sobre la región.

El grupo de figuras representa el Tercio de Spínola. Su bandera es la que puede verse en el conocido cuadro de Velazquez "Las Lanzas", también llamado "La Rendición de Breda".

Se dividió pues, el ejército de Italia en tres partes (de ahí "Tercio"), correspondientes al Reino de Nápoles, el de Sicilia y el de Lombardía, también conocido como ducado de Milán. Lo que nadie explica ni creo que se pueda hacer, es el motivo por el que cuando se organizaron otras formaciones en distintas posesiones del emperador continuaron denominándose "Tercios".

Dejando aparte las fuerzas de caballería, que veremos en otra entrada, y la artillería, que queda comentada en "Tercios Españoles - Artillería - Siglo XVII", nos centramos aquí en la infantería, parte siempre fundamental del ejército español. Y concretamente en el mismo siglo XVII.

Detalle de los mandos del Tercio. A la izquierda el alférez. Arriba a la derecha, en el medio el Maestre de Campo, a su lado un sargento de "picas secas". Debajo, el tambor y un capitán de Mosqueteros.  

En cuanto a su composición y organización en los primeros tiempos, fue prácticamente la misma que había establecido en sus "coronelías" (antecedente directo de los Tercios) Gonzalo Fernández de Córdoba, "El Gran Capitán" durante sus victoriosas expediciones militares a Nápoles (1494-1498 y 1501-1504).

Entre los Tercios de infantería, estaban los denominados "tercios de naciones" en los que se encuadraban italianos, alemanes, escoceses, valones... siendo siempre hombres nacidos en la península cuando se hablaba de "Tercios Españoles". Curiosamente, algunos de los grandes generales de los Tercios, como Ambrosio de Spínola o Alejandro Farnesio, no fueron españoles, sino italianos; eso sí, absolutamente leales a los Austrias.


Un "coselete", piquero con armadura y morrión. 

Durante su más de siglo y medio de historia, los Tercios variaron en diversos momentos su organización. En la época de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), los días de Felipe IV y el Conde Duque de Olivares y período al que pertenecen nuestras figuras, los Tercios siguiendo la ordenanza de 1632 se dividían en doce compañías de doscientos cincuenta hombres si estaban destinados en España y quince de doscientos si lo estaban en el exterior. En los dos casos sumaban tres mil hombres. Pero esto era mera teoría, en la práctica era común que una compañía contase únicamente con cincuenta u ochenta hombres.

El mando del Tercio lo asumía un Maestre de Campo; cada una de las compañías que lo formaban estaba bajo el mando de un Capitán asistido por varios Sargentos. Fundamentales eran también el Alferez (abanderado) y el tambor, primeros cimientos de cualquier Tercio cuando un capitán entraba en una ciudad para reclutar una nueva compañía.


En las "coronelías" del Gran Capitán, así como en los primeros Tercios, los tipos de infantes combatientes habían sido muchos y variados: piqueros, rodeleros, alabarderos, espaderos, arcabuceros, espingarderos, ballesteros... todos estos tipos de armas vinieron a parar en los últimos tiempos del período que nos ocupa en dos: pica y mosquete.

Y la espada, por supuesto. La espada acompañaba siempre al infante español fuese piquero o mosquetero. Arma de la que siempre poder "echar mano" una vez rota la pica o acabadas las municiones. Y ésta era una de sus señas de identidad, ya que otras formaciones europeas, no contaban con tal elemento, sin el que no se concebía un soldado de los Tercios.


LA PICA

 Habían sido los suizos los primeros en resucitar las picas de las antiguas falanges macedónicas para contrarrestar las cargas de la caballería. Luchando como mercenarios, alcanzaron notoriedad en Europa, por lo que el Gran Capitán, integró las picas en sus coronelías, siendo su gran acierto combinarlas con el fuego de arcabuces y artillería. 

La longitud de las picas no dejó de crecer hasta la desaparición del arma. Durante el siglo XVII podía alcanzar hasta cinco y seis metros, lo que hacía posible que las puntas de las armas de la cuarta línea, sobresaliesen aún dos metros de la primera. Su número dentro de los Tercios fue menguando en beneficio de las armas de fuego, primero arcabuces y más tarde mosquetes. 

Mosquetero. Obsérvense los seis receptáculos con polvora colgando de la bandolera. A la espalda, colgaban otros seis.

Los piqueros de las primeras líneas usaban morrión y armadura, se les conocía como "coseletes"; los de las traseras, no usaban armadura ninguna y raramente morrión. Recibían el nombre de "picas secas", y era el puesto que ocupaban los bisoños recién alistados, hasta que pudieran adquirir una armadura y pasar a "coselete"; o un mosquete y engrosar los mosqueteros.

Se hizo famosa la expresión "poner una pica en Flandes" para referirse a algo costoso y difícil de obtener. La frase tenía su origen en la dificultad que entrañaba llevar un Tercio desde sus bases en Italia, atravesando el llamado "camino español" hasta los territorios flamencos, casi siempre en rebelión.


EL MOSQUETE

El mosquete fue el sucesor del arcabuz, al cual fue progresivamente sustituyendo en los Tercios desde que en 1567 el Duque de Alba lo introdujo en el ejército, siendo España el primer país que utilizó este arma. 

Poseía mayor calibre y alcance que su predecesor (entre dieciséis-veintidós mm y 220 metros respectivamente), sin embargo su peso (unos ocho kilos) hacia imposible dispararlo "a pulso" y poder mantener la puntería, por lo que era necesario apoyarlo en una horquilla.

Sistema por el que cada "fila" de una "manga" de mosqueteros alternaba el "tiro" con la carga del arma.  Tras disparar, debían desplazarse al final de "la cola", donde cargaban mientras iban avanzando para disparar de nuevo. Evidentemente, en la realidad, se trataba de muchas "filas" que formaban "líneas".

Cada mosquetero llevaba en bandolera (como antes los arcabuceros) doce cargas de pólvora con la cantidad justa para poder efectuar el disparo. Fueron bautizadas por los soldados como "los doce apóstoles".

A comienzos del siglo XVII, se había introducido la llave de chispa, lo que permitió aumentar la cadencia de fuego hasta dos o tres disparos por minuto. Los mosqueteros tenían su puesto habitual de combate en los flancos de los piqueros, formando "mangas". Otras veces, según las circunstancias, podían formar "pantalla" delante de aquellos. 


El aligeramiento de la armadura en la caballería, permitió a su vez aligerar el peso del mosquete, lo que unido a la invención de la bayoneta (primero de "mango" embutida en el cañón del arma, lo que impedía disparar y posteriormente de "tubo"), provocó la desaparición de los piqueros. Ahora, el mosquetero contaría con una protección propia frente al ataque de la caballería.

Este hecho (la invención de la bayoneta) coincidió casi en el tiempo con el decreto de 1704 dictado por Felipe V (primer rey Borbón en España), por el que se ordenaba la desaparición de los Tercios y su transformación en "Regimientos". 


Durante la mayor parte de sus 170 años de existencia (hasta la derrota de Rocroi en 1643), estuvieron considerados como el mejor ejército del mundo. Combatieron en Europa, en África, en Asia y en América y solamente les hizo declinar una administración corrupta y unos reyes incapaces.

Puede parecer que detrás de tal decreto del "rey francés", estaba el miedo, el odio, la rabia y la impotencia que habían sentido sus ancestros por aquellos cuerpos que a lo largo del tiempo les habían vencido repetidamente y de los que se dijo:

Todo lo sufren en cualquier asalto.
Sólo no sufren que les hablen alto.


"Alatriste" (Agustín Díaz-Yanes, 2006) nos muestra unas escenas bastante creíbles de la batalla de Rocroi. Creíbles en cuanto a armamento, táctica y uniformología, porque el secarral que elige Díaz-Yanes para situar la batalla en nada se parece a los campos franceses de Champaña-Ardenas. En cualquier caso, hoy por hoy es la película donde mejor retratados quedan los Tercios.

Libros dedicados a ellos: "El Ejército Español en la Guerra de los 30 Años" (Pablo Martín Gómez) y "Tercios de España" (Fernando Martínez Laínez  y José María Sánchez de Toca); estos en plan "seriote". En plan "evasivo", cualquier título del gran  Arturo Pérez Reverte dedicado al "Capitán Alatriste", por supuesto. 


Las figuras: el grupo de oficiales es de"Foundry", los piqueros, de "Assault Group" y los mosqueteros de "Old Glory" (28mm)