Desde hace algo más de cuarenta años, vengo traspasando a figuras de plomo las influencias que libros, películas, ilustraciones e incluso "comics", han ido dejando en mí.

Las figuras que pinto, son en su mayor parte "miniaturas militares", ya que ha sido la Historia, especialmente la Antigua y Medieval, mi mayor fuente de "inspiración". Las escalas más frecuentes que utilizo, son las de 15, 25 y 28 mm. Son las mismas que utilizan los "wargamers", con los que coincido en la necesidad de representar grandes unidades en un mínimo espacio.

Los textos con que acompaño las miniaturas, en ningún caso pretenden ser exhaustivos, ni estudios sobre el período de que se trate. Sólo trato de comentar sucintamente, el ambiente (histórico o imaginario) en que se movieron las figuras representadas.

Animado por amigos y familiares, y especialmente por mi amiga Kirei (artífice además, del soporte técnico que podéis ver), me decido a mostrar públicamente parte de mi colección. Continuaré añadiendo entradas periódicamente.

Llevado de mi impenitente cinefilia, me permito en algún caso, recomendar títulos que pueden ampliar datos a los posibles interesados en los temas tratados.

Espero que os gusten "mis" figuras. Si se os ocurre hacer algún comentario, sugerencia o rectificación, no dudéis en contactarme.

Mitos Griegos - Ulises y el Cíclope - La Odisea

Polifemo, hijo de Poseidón.

"Háblame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio que, después de destruir la sagrada ciudad de Troya, anduvo peregrinando largo tiempo, vio las ciudades y conoció las costumbres de muchos hombres y padeció en su ánimo gran número de trabajos en su navegación por el Ponto, mientras procuraba salvar su vida y la vuelta de sus compañeros a la patria..."

Así comienza "La Odisea", el relato de las aventuras de Ulises; por otro nombre, Odiseo u "Odisseus" (del griego "Odysseys"), de donde toma nombre la obra. Se supone que fue escrita por Homero, al igual que La Ilíada, en torno a mediados del s VIII aC, en la isla de Quíos. Y digo "se supone", porque la denominada "cuestión homérica" ha debatido (y rebatido) esos datos hasta la saciedad, ofreciendo a cambio teorías sin cuento... lo que no impide que la mayor parte de la crítica dé por buenos los detalles indicados.

La Odisea ha sido considerada como la primera novela de la Literatura Occidental. Mientras La Ilíada se basa en un hecho histórico o "pseudo-histórico" (la Guerra de Troya), relatando hechos que atañen a pueblos enteros, al destino de grandes masas de población y cuenta con docenas de personajes importantes, la Odisea nos narra las andanzas de un solo hombre: Ulises, "fecundo en ardides", señor de Ítaca; sus viajes, sus odios, sus amores...

Ulises u Odiseo. Él fue quien ideó el famoso "caballo de madera" 
que sirvió a los griegos para introducirse en Troya.

Por eso La Odisea es básicamente una aventura, una "novela"; y la propia palabra "odisea" ha pasado a designar un conjunto de situaciones peligrosas o complicadas, mientras La Ilíada es, básicamente, una epopeya; una epopeya como la copa de un pino.  ;)  Pero hablábamos de La Odisea...

Ulises/Odiseo estuvo fuera de Ítaca, su patria, veinte años; los diez primeros los pasó combatiendo en Troya (y parte de ese tiempo se detalla en La Ilíada). La Odisea, se ocupa de los últimos diez, período en que el héroe estuvo intentando regresar a su tierra, sorteando los peligros del océano y los mil y un enemigos que Poseidón, dios de los mares, interponía en su camino para vengar a su hijo, el cíclope Polifemo, cegado por Ulises. Volveremos sobre Polifemo, ya que es uno de los co-protagonistas de esta entrada...

 Cuando Ulises partió hacia la Guerra de Troya, tenía bajo su mando doce barcos, según leemos en el "catálogo de las naves", de La Ilíada ("doce naves de rojas proas le seguían") . Y curiosamente, cuando emprendió el regreso a casa, diez años después, mantenía íntegro el mismo número de navíos, como cuenta él mismo (en La Odisea) al narrar sus andanzas al rey de los feacios. Había sufrido bajas entre sus compañeros, pero sobrevivían los suficientes como para manejar las doce naves.

La Caverna de Polifemo, co-protagonista también, de esta entrada.

Sin embargo, al finalizar su "odiseico viaje" (nunca mejor dicho), el único superviviente entre todos los que habían partido de Ítaca (y otras islas próximas que  le debían obediencia), fue el propio Ulises. Todos sus compañeros fueron muriendo uno tras otro. Es lo que tiene ser favorito de la diosa Atenea...  ;)  También perdió de una forma u otra, todas sus naves. Su último viaje (de Feacia a Ítaca), lo realizó a bordo de un barco prestado por los feacios. Y el penúltimo (de la isla de Calipso a Feacia), lo hizo de modo más miserable aún: en una balsa hecha con troncos; y todavía el último tramo de ese viaje hubo de hacerlo nadando... él, que había reinado sobre muchos hombres.

En La Odisea, a lo largo de doce mil y pico versos, vemos cómo los destinos de Ulises fluctúan entre el odio de Poseidón y la protección que le brinda la hija de Zeus. Pero hemos dicho antes que La Odisea narraba "las andanzas de un solo hombre: Ulises..." y esto no es del todo cierto, porque parte del relato (los cantos iniciales),  versan sobre los movimientos del hijo de Ulises: Telémaco. Éste, que no había conocido a su padre (ya que el mismo día de su nacimiento Ulises había partido a Troya), tiene veinte años en el momento en que el héroe está a punto de conseguir regresar a casa. Pero esto lo ignora Telémaco, que se desplaza a varias localidades para indagar noticias sobre su padre... 

Mientras tanto, en Ítaca, multitud de pretendientes, convencidos de que Odiseo ha muerto, asedian a Penélope, su esposa, intentando persuadirla para que elija un marido entre ellos. Desean apoderarse del patrimonio del héroe y hacerse con el  mando de la isla; y mientras dilapidan los bienes de la casa de Ulises en banquetes y francachelas continuas, traman el asesinato de Telémaco... En fin, no vamos a relatar aquí La Odisea completa (aunque detallaremos algún pasaje)... con lo apuntado, espero animar a su lectura a quien no la haya hecho.


Lo que sí vamos a hacer, es detallar los títulos de los 24 capítulos (conocidos como "cantos" o "rapsodias"), según los recopilaron y publicaron los eruditos de la Biblioteca de Alejandría dirigidos por Zenódoto de Éfeso.

Rapsodia I: Concilio de los Dioses. Exhortación de Atenea a Telémaco.
Rapsodia II: Ágora de los Itacenses. Partida de Telémaco.
Rapsodia III: Telémaco viaja a Pilos. Reunión con Néstor.
Rapsodia IV: Telémaco viaja a Esparta. Reunión con Menelao y Helena.
Rapsodia V: Odiseo abandona la Isla de Calipso y llega al País de los Feacios.
Rapsodia VI: Odiseo conoce a Nausícaa, hija del rey de los Feacios.
Rapsodia VII: Entrada de Odiseo en el Palacio de Alcínoo.
Rapsodia VIII: Presentación de Odiseo a los Feacios.
Rapsodia IX: Relatos a Alcínoo. Ciclopea.
Rapsodia X: Éolo, los Lestrigones, Circe la Hechicera.
Rapsodia XI: Evocación de los muertos. 
Rapsodia XII: Las Sirenas, Escila, Caribdis, las Vacas del Sol.

Ulises y Polites entrando en la caverna del Cíclope.

Rapsodia XIII: Partida de Odiseo del país de los Feacios y su llegada a Ítaca.
Rapsodia XIV: Conversación de Odiseo con Eumeo.
Rapsodia XV: Regreso de Telémaco a Ítaca.
Rapsodia XVI: Reconocimiento de Odiseo por Telémaco.
Rapsodia XVII: Odiseo se hace pasar por mendigo ante los Pretendientes
Rapsodia XVIII: Burlas de los Pretendientes. Lucha de Odiseo con el mendigo Iro.
Rapsodia XIX: Odiseo y Penélope se ven; ésta no le reconoce. Euriclea sí lo hace.
Rapsodia XX: Lo que precedió a la Matanza de los Pretendientes.
Rapsodia XXI: La Propuesta del Arco.
Rapsodia XXII: Matanza de los Pretendientes.
Rapsodia XXIII: Reconocimiento de Odiseo por Penélope.
Rapsodia XXIV: Los padres de los Pretendientes intentan vengarles. El Pacto.

Como podemos deducir de la nomenclatura de las diferentes "rapsodias", los viajes de Ulises, son relatados en "La Odisea", a modo de "flash-back". No es hasta el Canto IX (Relatos a Alcinoo - Ciclopea), que el propio Odiseo comienza a relatar sus aventuras al rey feacio, aventuras que se extienden hasta el canto XII. Después, la narración continúa en modo lineal, y en el canto XIII vemos al héroe arribando al fin a Ítaca y emprendiendo junto a su hijo Telémaco y algunos fieles sirvientes, la venganza y aniquilación de Los Pretendientes. Tras eso, el "deus ex machina" (aparición de Atenea) y el feliz desenlace.

Detalle de Polites, el más apreciado y más fiel de los camaradas de Ulises.

Entre las estupendas hazañas de Ulises, mi favorita siempre ha sido la relacionada con el cíclope Polifemo: la denominada "Ciclopea". Sí, porque aquí vemos cómo es la astucia, la inteligencia, lo que le sirve para salir bien parado de una situación que para otro menos "fecundo en ardides", hubiese sido mortal; considerando además, que frente a un bestiecita como Polifemo, hacer uso únicamente de la "fuerza bruta" no hubiese servido de mucho.

Sobre Polifemo y los Cíclopes
Los Cíclopes, gigantes de un solo ojo, en una primera generación, se presentan según la mayoría de textos, como hijos de Urano y Gea (El Cielo y la Tierra). Encerrados en El Tártaro por su padre, fueron liberados por su hermano Cronos para que le ayudaran a derrocar a Urano. Sin embargo, Cronos volvió a confinarlos de nuevo en las profundidades; y no fue hasta el advenimiento de Zeus, que éste los liberó definitivamente. 

En agradecimiento, los Cíclopes forjaron el Rayo de Zeus, el Tridente de Poseidón y el Casco de Hades. Con estas armas, los tres hermanos olímpicos, vencieron en la Batalla contra los Titanes. Posteriormente, otros Cíclopes (posiblemente, hijos de los anteriores) se pusieron al servicio de Hefesto, se establecieron en Sicilia y desde allí forjaron objetos maravillosos, como el velo de hierro que impedía pasar la luz del sol al interior del Tártaro. También ayudaron en la construcción de ciudades como Tirinto y Argos (construcciones "ciclópeas"). 

Llegada de Polifemo a su cueva, donde descubre a los intrusos.

Los cíclopes que aparecen en La Odisea, son hijos de Poseidón y la ninfa Toosa;  residían en el Sur de Italia y se dedicaban al pastoreo. Uno de ellos fue Polifemo, que antes de su encuentro con Ulises (que veremos más adelante), protagonizó un sangriento romance con la ninfa Galatea.   

Galatea era una hermosa nereida a la que pretendía Polifemo. Pero ella se enamoró de Acis, bello pastor siciliano. Y un día que la pareja andaba por los campos en amorosa componenda, fue sorprendida por el cíclope, que dolido por el rechazo de la ninfa y encolerizado por la escena, no tuvo más argumentos que aplastar con una roca al desgraciado Acis. Galatea rogó entonces a los dioses, que la sangre de Acis fuese transformada en un río, donde ella pudiese bañarse a capricho. Y desde entonces el río Acis serpentea por Sicilia, cerca del Etna. Así (más o menos) nos lo cuenta Ovidio en sus "Metamorfosis".


La Ciclopea 
La "Ciclopea" (o encuentro con el Cíclope) es de los primeros lances a los que se enfrentan Ulises y sus hombres. No me resisto a resumir este capítulo aquí:

Tras salir de Troya, los vientos empujaron las naves de Ulises hasta el país de los cícones, donde tras una victoria inicial, los griegos fueron derrotados y puestos en fuga tras perder seis compañeros. Nuevos vientos contrarios y fuertes tormentas les llevaron a la tierra de los lotófagos. Aquí, algunos de sus hombres pretendieron quedarse para siempre, tras probar el fruto del loto; pero Odiseo, les obligó a embarcar, y tras recoger agua, continuaron viaje a través del mar. 

Poco tiempo después llegaron a una isla cercana (aunque ellos lo ignoraban) a la tierra de los Cíclopes, donde vararon las naves y pasaron la noche. Al día siguiente, cazaron algunas cabras y dedicaron la jornada a banquetear alegremente. Pernoctaron de nuevo en la isla, y al amanecer, Ulises dio órdenes a once de sus naves de quedarse en el mismo sitio, esperándole, mientras él se acercaba con un solo barco y sus compañeros más allegados, a la isla próxima, pues durante la noche habían oído voces y visto humaredas, que delataban la presencia de hombres en aquella tierra.  


La curiosidad de Ulises iba en paralelo a su astucia y a su valor. Él quería "...averiguar quiénes son esos hombres, si son violentos, salvajes e injustos, o tal vez hospitalarios y con sentimientos piadosos". Nunca debió haberlo hecho... 

 Llegados a la isla, observaron una gran caverna en una altura sobre la playa, y tras ordenar al resto de la tripulación varar la nave en algún lugar apartado, Odiseo con doce compañeros elegidos, desembarcó y se dirigió a la cueva. Pensando intercambiar alimentos con sus moradores, portaba un gran odre de un vino muy  fuerte; tan fuerte que habitualmente se mezclaba "una copa con veinte medidas de agua". 

Entraron en la cueva, pero no había nadie. Sin embargo, vieron cestos llenos de quesos, cántaros rebosando leche, establos con corderos y cabritillos... también observaron algunos objetos que indicaban que el usuario debía ser de un tamaño muy superior al humano. Los compañeros rogaron a Ulises tomar lo que pudieran y retirarse a la nave antes de que regresara el propietario de la gruta. Pero Ulises no les hizo caso. Deseaba ver al gigante.


Así que hicieron un fuego y banquetearon a costa de las provisiones del dueño de la cueva. Y en eso estaban, cuando llegó Polifemo; el Cíclope. Lo primero que hizo el monstruo fue tapar la boca de la gruta con una roca enorme, que no hubiesen podido mover "veintidós carros robustos de cuatro ruedas". Estaban atrapados.

Luego, el Cíclope, ignorando a los intrusos se dedicó a ordeñar a sus bestias, tras lo cual, se dirigió al grupo de aterrorizados griegos para preguntarles por su origen e intenciones. Estaba Ulises intentando razonar con el gigante, y exhortándole al cumplimiento de las leyes de la hospitalidad, cuando inesperadamente, Polifemo agarró a dos de los compañeros y después de machacarles el cráneo contra el suelo, los descuartizó y los devoró. Sin pizca de hospitalidad, oye... ;)

Dimensionando la figura.

Después de tan sangrienta cena, Polifemo se echó tranquilamente a dormir. En un primer momento, Ulises y sus compañeros pensaron en matarle mientras dormía, pero un segundo pensamiento les retuvo, porque... ¿cómo hubiesen podido apartar después la roca de la entrada? Y "entre sollozos aguardaron la divina Aurora".

A la mañana siguiente, Polifemo capturó a dos hombres más y procedió a prepararse con ellos el desayuno. Ordeñó después a sus ovejas y sin más, apartó la roca de la entrada, sacó su rebaño y taponó de nuevo la apertura. En esos momentos de (relativa) tranquilidad, Odiseo puso en marcha el mecanismo de su mente: había en un rincón de la caverna un largo y grueso tronco de olivo. Con ayuda de sus hombres, lo pulió, lo aguzó y lo calentó entre las brasas.

Comparativa de tamaño entre el Cíclope y los guerreros. 

Al regresar a la tarde, Polifemo guardó el rebaño, cerró la entrada y se puso como era su costumbre a ordeñar a los animales. Después, de nuevo agarró a otros dos hombres y de nuevo tuvo una sangrienta cena solucionada. Entonces Ulises, se acercó a él y tras soltarle una arenga sobre "educación y buenas costumbres", le ofreció vino. Y mucho debió gustarle la bebida al Cíclope, porque por tres veces bebió abundantemente del odre.

De nuevo Ulises, ahora con fondo escenográfico. Realmente, las figuras de los guerreros deberían tener una apariencia 
más "micénica" y menos "clásica". Pero ¡ay! las figuras de micénicos que encontré en esta escala, no me convencieron.

 Cuando Polifemo estaba ya medio ebrio, preguntó a Ulises su nombre, y éste, astutamente, le respondió: "Mi nombre es Nadie. Nadie me llaman mi madre, mi padre y todos mis camaradas". Y el muy bestia de Polifemo, contestó: "A Nadie me lo comeré el último, después de todos sus compañeros. Éste será mi regalo de hospitalidad para ti".

Y con eso se quedó dormido como un bebé. Un bebé muy peculiar, porque "...de su gaznate regurgitaba vino y trozos de carne humana". No perdieron tiempo Ulises y los suyos: recalentaron el leño, y cuando el aguzado extremo estuvo a punto de arder, lo apartaron de las brasas y lo aplicaron con toda la fuerza que pudieron sobre el ojo del durmiente Polifemo. Levantóse éste de un salto, pero ya irremediablemente ciego. Y con grandes alaridos y voces que retumbaban en la cueva, llamaba a sus hermanos que vivían en grutas próximas.


Algunos se aproximaron a la puerta de la caverna y desde fuera, preguntaban a su hermano por qué motivo gritaba de ese modo. Y Polifemo contestaba: "¡Nadie me ha dejado ciego, Nadie intenta matarme!". Los otros cíclopes, dudando de la salud mental de Polifemo y tras recomendarle encomendarse a los dioses, se retiraron.

Polifemo entonces, apartó la roca de la cueva y se situó en la entrada, acechando por si alguno intentaba huir. Pero Ulises prohibió a sus compañeros intentarlo, y  aprovechando el tiempo que quedaba para la Aurora, ató los carneros en grupos de tres, "el de en medio transportaba a un hombre, y los otros dos iban uno a cada lado, para protección de mis compañeros". En cuanto a él mismo, eligió al carnero más grande de todos y se colgó bajo su vientre sujetándose por los vellones. Esperaron así el amanecer.


Cuando salió el Sol, los animales, llevados de su instinto, fueron saliendo de la caverna para pastar. Y el Cíclope tanteaba los lomos de los carneros y las cabras, sin percatarse de que los griegos se escapaban atados bajo ellos. El último en salir fue Ulises, que desató a sus compañeros y todos juntos corrieron hasta la velera nave que les aguardaba cerca.

No tardaron en remar para alejarse de la isla; y cuando estaban a la distancia de un grito, Odiseo reveló su nombre a Polifemo: "¡Cíclope! Si alguno de los mortales humanos te pregunta por la ceguera infame de tu ojo, contéstale que te dejó ciego Odiseo, conquistador de ciudades, el hijo de Laertes, que tiene su casa en Ítaca".

Dos películas sobre La Odisea: "Ulises" (Mario Camerini, 1954) con Kirk Douglas como el héroe y Anthony Quinn 
como el pretendiente Antinoo; y "La Odisea", realizada como mini-serie para TV (Andrei Konchalovsky, 1997), 
donde Ulises es encarnado por Armand Assante.

Y aunque Polifemo arrancó rocas y piedras para arrojarlas (orientado por las voces),  contra la nave, no consiguió hundirla. Sólo pudo elevar una plegaria a su padre, Poseidón, rogándole que maldijese para siempre a Odiseo y que éste no llegase a ver su casa de nuevo.

Y poco faltó (como sabemos) para que los deseos del Cíclope se hiciesen realidad, porque la saña del Sacudidor de la Tierra persiguió a Ulises durante mucho tiempo, y en última instancia solo le salvó la benevolencia de Atenea. No así a sus compañeros, de los que, como dijimos antes, ninguno vivió para volver a la patria. Dejemos ahora a Ulises dirigiéndose a la isla de Eolo, y nosotros dediquémonos a otra cosa.


Consideraciones finales
Aparte su valor y su astucia, la que en mi opinión (y en la de muchos) es mayor grandeza de Ulises/Odiseo, es el hecho de renunciar a la Inmortalidad que le ofrecía la ninfa Calipso a cambio de permanecer con ella para siempre. Ulises eligió volver a ver a su esposa y a su hijo; a sus amigos y a su patria antes que vivir eternamente. Lo cual posiblemente también fue una muestra de astucia. En cualquier caso, Ulises es y será (al igual que Homero), inmortal.


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Los textos que aparecen en rojo y entrecomillados, están
tomados literalmente de los textos homéricos.


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La figura del Cíclope es de Mirliton Miniatures, 28mm
Las figuras de Odiseo y Polites, de Essex, 15mm


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