Desde hace algo más de cuarenta años, vengo traspasando a figuras de plomo las influencias que libros, películas, ilustraciones e incluso "comics", han ido dejando en mí.

Las figuras que pinto, son en su mayor parte "miniaturas militares", ya que ha sido la Historia, especialmente la Antigua y Medieval, mi mayor fuente de "inspiración". Las escalas más frecuentes que utilizo, son las de 15, 25 y 28 mm. Son las mismas que utilizan los "wargamers", con los que coincido en la necesidad de representar grandes unidades en un mínimo espacio.

Los textos con que acompaño las miniaturas, en ningún caso pretenden ser exhaustivos, ni estudios sobre el período de que se trate. Sólo trato de comentar sucintamente, el ambiente (histórico o imaginario) en que se movieron las figuras representadas.

Animado por amigos y familiares, y especialmente por mi amiga Kirei (artífice además, del soporte técnico que podéis ver), me decido a mostrar públicamente parte de mi colección. Continuaré añadiendo entradas periódicamente.

Llevado de mi impenitente cinefilia, me permito en algún caso, recomendar títulos que pueden ampliar datos a los posibles interesados en los temas tratados.

Espero que os gusten "mis" figuras. Si se os ocurre hacer algún comentario, sugerencia o rectificación, no dudéis en contactarme.

Roma - Legión Republicana - La época de los Escipiones


La legión romana fue en origen, una evolución de la falange griega. De hecho, en los días de los reyes (753-509 a.C.), la mayor parte del ejército la formaban varias líneas de hoplitas. Cuando Roma, ampliando sus conquistas más allá de la Italia Central, se enfrentó a los montañeses samnitas (enfrentamiento que duró desde 343 a 290 a.C., con intervalos) constató que la falange no era la mejor formación para moverse por terreno accidentado.  Se produjo entonces la división del ejército en manípulos y centurias, al mismo tiempo que se integraban en la formación otros tipos de combatientes más ligeros que el piquero falangita.


Tras muchos cambios y formaciones diversas, ya en época republicana, se llegó a la legión que el historiador Polibio (a quien seguimos) describió en su obra "Historias". Fue la máquina bélica que en palabras del historiador "conquistó casi todo el universo en cincuenta y tres años no cumplidos". Se refería Polibio a los años transcurridos entre 220 (comienzo de la Segunda Guerra Púnica) y 168 (la batalla de Pidna, que significó el sometimiento de Macedonia al poder romano). Gran parte de su éxito se debió al sistema de relevo de las líneas, cada una formada por una clase de tropas, como veremos.


La legión en esos momentos se componía de cuatro tipos de combatientes divididos por un sistema mixto de edad y de poder económico. Vaya por delante, que todos los legionarios debían ser ciudadanos romanos y tener un mínimo de ingresos anuales. Los hombres que no alcanzaban ese mínimo, los "capite censi", estuvieron exentos del servicio militar hasta las reformas de Mario, para las que faltaba más de un siglo todavía. Aquí arriba podemos ver a los "vélites", infantería ligera constituida por los más jóvenes y de menor poder económico de los legionarios. Portaban varias jabalinas, un casco sin penacho y una pequeña espada. Se aproximaban al enemigo, lanzaban sus jabalinas y sin tomar contacto, se retiraban a la retaguardia de la Legión por los huecos que dejaban las unidades superiores.


Entonces cargaban los "hastati", primera línea "pesada" de la legión. Estaban formados por hombres jóvenes con mayor riqueza que los anteriores, por lo que podían equiparse con una placa pectoral, una greba para la pierna izquierda y dos "pila" (plural de "pilum", la particular "lanza" de los legionarios). También portaban una buena espada (en esta época, la espada era la famosa "gladius hispaniensis"). Su casco se adornaba con plumas rojas o negras. La táctica era correr hacia la línea enemiga, detenerse a unos 20 metros, lanzar los pila y cargar. Si la línea enemiga se rompía, toda la legión cargaba a continuación, aunque esto rara vez sucedía. Lo normal era que a un toque de trompeta, los hastati se retirasen a retaguardia por los huecos que antes habían utilizado los vélites. 


Llegaba entonces la hora de los "príncipes" o "princeps", los "principales", vaya. Hombres en la "flor de la edad", dice Polibio, y con buen poder adquisitivo. Su equipo era igual que el de los hastati, con la diferencia de que se protegían con una cota de mallas ("lorica hamata", decían ellos). Operaban igual que los hastati, con la diferencia de que su carga sí que habitualmente rompía el frente contrario. De no ser así, también ellos se retirarían a retaguardia, dejando a los "triarios" en vanguardia.


Y aquí tenemos a los citados "triarios". Los de mayor edad de la legión. Iban armados igual que los "princeps", pero en lugar de pilum llevaban una lanza larga. Era lo que quedaba de la antigua falange. Su misión era meramente defensiva. Si sus compañeros de vanguardia no habían roto el frente enemigo, todos ellos se habrían refugiado tras la línea formada por los triarios. Y, o bien toda la legión se retiraba en orden, o si el enemigo les cargaba, tendrían que aguantar el tipo como pudiesen. Esto pocas veces ocurría, la expresión "la lucha llegó a los triarios", se usaba en Roma para designar una situación rara y peligrosa.  


Arriba podemos ver al cónsul. En Roma, durante todo el período republicano se elegían dos cónsules por año, y cada uno de ellos mandaba dos legiones, lo que constituía un "ejército consular". Es decir, existían dos ejércitos por año, cuatro legiones. Se completaban con el mismo número de legiones aliadas, formadas  entre otros itálicos no romanos (etruscos, samnitas, umbros...). En cuanto a caballería, la legión disponía de 300 jinetes: los "equites", escogidos entre los ciudadanos más ricos. Los aliados itálicos debían triplicar ese número.


Aquí trato de explicar gráficamente como funcionaba el relevo de las líneas. En "1" vemos dos manípulos de "príncipes" (en la realidad, 120 hombres cada uno, divididos en dos centurias de 60), En "2" vemos como las centurias posteriores han llenado el hueco que existía entre ambos manípulos, por donde previamente se habrán retirado vélites y hastati. Una vez que han formado la línea, proceden como se ha dicho antes, aproximación, lanzamiento de pila y carga. En "3" vemos los manípulos de triarios con sus "huecos" abiertos en espera del resultado del ataque de los príncipes.

En números "ideales", la legión de este período contaba con 4200 hombres. Se componía de 1200 hastati divididos en 10 manípulos de 120 legionarios; 1200 príncipes divididos igual; 600 triarios en 10 manípulos de 60 hombres, y 1200 vélites distribuidos entre los manípulos anteriores.

En este caso no voy a recomendar ninguna película, porque está por llegar el director que haga justicia a la legión manipular. Para Hollywood es igual una legión de Escipión el Africano que una de Constantino, aunque entre ellos medien más de quinientos años. Y de Cinecittá no hablemos...


Las figuras, como casi siempre, de "Essex Miniatures". 15mm.