Desde hace algo más de cuarenta años, vengo traspasando a figuras de plomo las influencias que libros, películas, ilustraciones e incluso "comics", han ido dejando en mí.

Las figuras que pinto, son en su mayor parte "miniaturas militares", ya que ha sido la Historia, especialmente la Antigua y Medieval, mi mayor fuente de "inspiración". Las escalas más frecuentes que utilizo, son las de 15, 25 y 28 mm. Son las mismas que utilizan los "wargamers", con los que coincido en la necesidad de representar grandes unidades en un mínimo espacio.

Los textos con que acompaño las miniaturas, en ningún caso pretenden ser exhaustivos, ni estudios sobre el período de que se trate. Sólo trato de comentar sucintamente, el ambiente (histórico o imaginario) en que se movieron las figuras representadas.

Animado por amigos y familiares, y especialmente por mi amiga Kirei (artífice además, del soporte técnico que podéis ver), me decido a mostrar públicamente parte de mi colección. Continuaré añadiendo entradas periódicamente.

Llevado de mi impenitente cinefilia, me permito en algún caso, recomendar títulos que pueden ampliar datos a los posibles interesados en los temas tratados.

Espero que os gusten "mis" figuras. Si se os ocurre hacer algún comentario, sugerencia o rectificación, no dudéis en contactarme.

El Furor de los Hombres del Norte - Vikingos


Durante los siglos VIII al X, una de las letanías que con más frecuencia se oyó en las iglesias cristianas de la Europa Atlántica fue: "Del furor de los hombres del Norte, líbranos, Señor". Todas las zonas costeras temían las incursiones de estos hombres que provenían de Dinamarca, Suecia y Noruega.


Aparecían en sus barcos cuya proa se adornaba con la cabeza de un dragón (los "drakkar"), saltaban a tierra aullando como demonios y en cuestión de media hora, habían matado a todos los hombres del lugar, habían saqueado y/o incendiado casas e iglesias y habían arrastrado a sus barcos a todas las mocitas de buen ver y a los niños más pequeños, que criarían en su tierra como esclavos.  


Se considera generalmente que la llamada "Era Vikinga" comienza con el ataque al monasterio de Lindisfarne, en el noroeste de Inglaterra (793). Tras este suceso, sus correrías fueron en aumento y conquistaron Islandia, grandes zonas de Inglaterra, asolaron Irlanda, los Países Bajos, llegaron hasta Groenlandia y Canadá, donde no duraron mucho... Con el paso del tiempo fueron ampliando la zona de sus ataques y en el siglo IX se aventuraron en el Mediterráneo donde hicieron incursiones en el Levante Español y en la Toscana italiana.  


Donde más fortuna tuvieron fue en Francia, donde tras atacar París en diversas ocasiones (vía fluvial), el jefe noruego Rollon recibía del rey Carlos III el Simple, la zona del norte del país que desde entonces se denominó Normandía. (North Men = Hombres del Norte). Corría el año 911 y Rollon se convertía en el primer Duque de Normandía.


Curiosamente, cuando en 1066, el normando (no ya vikingo, pero descendiente de ellos) Guillermo el Conquistador, nuevo Duque de Normandía, obtuvo la corona de Inglaterra, los vikingos que ocupaban amplios territorios de ese país fueron expulsados. En 1085 (todavía reinando Guillermo) una expedición danesa trató de recuperar la isla, pero fueron rechazados.


Otra tribu de vikingos, los varegos, llegó hasta el Imperio de Bizancio, donde pretendieron tomar Constantinopla. No lo consiguieron, pero llegaron a un acuerdo con el emperador y se convirtieron en su guardia personal: la Guardia Varega. Los bizantinos los denominaron "la guardia con hachas". Se distinguieron durante la reconquista de Sicilia, que habían invadido los árabes.


Películas sobre vikingos hay muchas; ahora bien, dignas de recomendar, únicamente citaré la propia "Los Vikingos" (Richard Fleischer, 1958) con un magnífico Kirk Douglas, y "Ojo por ojo" (Hrafn Gunnlaugsson, 1984). Esta última, no es una maravilla en cuanto a la trama, pero en lo que se refiere a vestuario, armas, costumbres, ritos... es un dechado de ambientación.


Las figuras, de "Foundry Miniatures". 28mm.