Desde hace algo más de cuarenta años, vengo traspasando a figuras de plomo las influencias que libros, películas, ilustraciones e incluso "comics", han ido dejando en mí.

Las figuras que pinto, son en su mayor parte "miniaturas militares", ya que ha sido la Historia, especialmente la Antigua y Medieval, mi mayor fuente de "inspiración". Las escalas más frecuentes que utilizo, son las de 15, 25 y 28 mm. Son las mismas que utilizan los "wargamers", con los que coincido en la necesidad de representar grandes unidades en un mínimo espacio.

Los textos con que acompaño las miniaturas, en ningún caso pretenden ser exhaustivos, ni estudios sobre el período de que se trate. Sólo trato de comentar sucintamente, el ambiente (histórico o imaginario) en que se movieron las figuras representadas.

Animado por amigos y familiares, y especialmente por mi amiga Kirei (artífice además, del soporte técnico que podéis ver), me decido a mostrar públicamente parte de mi colección. Continuaré añadiendo entradas periódicamente.

Llevado de mi impenitente cinefilia, me permito en algún caso, recomendar títulos que pueden ampliar datos a los posibles interesados en los temas tratados.

Espero que os gusten "mis" figuras. Si se os ocurre hacer algún comentario, sugerencia o rectificación, no dudéis en contactarme.

Artillería de los Lansquenetes - Siglo XVI


"Lansquenete" es la castellanización de la palabra alemana "Landsknecht". Original y literalmente significaba "servidor del país". Sin embargo, entre los siglos XVI-XVII, la palabra terminó designando un tipo de combatiente (generalmente mercenario) de origen alemán.


La manera habitual de combatir de los lansquenetes, era en grandes formaciones de piqueros (inspiradas en el estilo suizo), entre los que figuraban también alabarderos y espaderos. Éstos últimos solían manejar el llamado "mandoble", una espada de cerca de dos metros que requería el uso de las dos manos para controlarla debidamente. Se caracterizaban también por la extrema fantasía en su forma de vestir, a base de acuchillados y colores llamativos.


Al acceder al trono de los Reyes Católicos su nieto Carlos, (I de España, V de Alemania) y convertirse poco después en Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (1519), integró en los Tercios Españoles varios regimientos de lansquenetes que a partir de ese momento, formaron habitualmente parte del ejército de los Austrias durante todo el siglo XVI. Lo que no quiere decir que otras agrupaciones no luchasen a favor de los enemigos del emperador, como en la batalla de Pavía (1525) donde hubo "lansquenetes" en la parte española (o imperial) y en la francesa de Francisco I.


Una vez encuadrados en los Tercios, algunos de ellos fueron encargados del uso de piezas artilleras, siendo en este siglo XVI, cuando se reveló en toda su terrible efectividad el poder de las nuevas armas: los cañones. Ciertamente, ya en el siglo anterior (en 1453 concretamente) la misma Constantinopla había caído ante los turcos otomanos, debido entre otras cosas al uso de la artillería, pero aquellas piezas habían sido bombardas o morteros. Sin embargo, ahora eran cañones "de verdad", cañones cuya "anatomía" no difería de los que han sido usados desde entonces hasta las dos últimas contiendas mundiales: una cureña, ruedas, y una "boca de fuego" (en una pieza, precisemos, ya que las bocas de fuego de las antaño comunes bombardas se dividían en dos partes: la caña, también llamada "tomba", donde se alojaba el proyectil, y la "recámara", donde se almacenaba la carga de pólvora.


La efectividad de los lansquenetes como mercenarios fue muy variable. Si bien en la citada batalla de Pavía, los que luchaban por parte española, fueron parte principal en la victoria, en momentos posteriores como en las Guerras de Flandes, su falta de entusiasmo y disciplina pusieron en peligro las líneas imperiales. Incluso en algún momento se negaron a combatir cuando fallaba la soldada. "Si no hay dinero, no hay lansquenetes" era una frase frecuente en boca de sus capitanes.


Fueron parte principal en "el saco de Roma", en 1527, cuando varias repúblicas italianas, Francia y el Papado formaron la Liga de Cognac y se opusieron a la política imperial. Y Carlos envió los Tercios, claro.

Por cierto, hay una película italiana titulada precisamente "Il Sacco di Roma" (Ferruccio Cerio, 1953), pero lamentablemente, no parece haber sido estrenada en España. Una pena, porque a poco bien ambientada que estuviese, sería altamente curioso ver a los lansquenetes en acción. Aunque fuesen "de mentirijillas".


Figuras de "Foundry Miniatures". 28mm.