Desde hace algo más de cuarenta años, vengo traspasando a figuras de plomo las influencias que libros, películas, ilustraciones e incluso "comics", han ido dejando en mí.

Las figuras que pinto, son en su mayor parte "miniaturas militares", ya que ha sido la Historia, especialmente la Antigua y Medieval, mi mayor fuente de "inspiración". Las escalas más frecuentes que utilizo, son las de 15, 25 y 28 mm. Son las mismas que utilizan los "wargamers", con los que coincido en la necesidad de representar grandes unidades en un mínimo espacio.

Los textos con que acompaño las miniaturas, en ningún caso pretenden ser exhaustivos, ni estudios sobre el período de que se trate. Sólo trato de comentar sucintamente, el ambiente (histórico o imaginario) en que se movieron las figuras representadas.

Animado por amigos y familiares, y especialmente por mi amiga Kirei (artífice además, del soporte técnico que podéis ver), me decido a mostrar públicamente parte de mi colección. Continuaré añadiendo entradas periódicamente.

Llevado de mi impenitente cinefilia, me permito en algún caso, recomendar títulos que pueden ampliar datos a los posibles interesados en los temas tratados.

Espero que os gusten "mis" figuras. Si se os ocurre hacer algún comentario, sugerencia o rectificación, no dudéis en contactarme.

Invasiones de los siglos IV-V - Los Francos


En la batalla de los Campos Cataláunicos (451 dC), las tribus de los francos se dividieron, y mientras unas apoyaron a Atila y sus hunos, otras combatieron junto a los romanos de Aecio.

Como pretendo tener entre mis ejércitos en miniatura a todos los pueblos que participaron en esa batalla (hunos, ostrogodos, etc), no podía dejar de pintar unas cuantas figuras de francos. Tampoco demasiadas; su participación no fue demasiado numerosa (comparada con el resto de bárbaros participantes), así que con un par de peanas de infantería y otro de caballería, los francos quedan dignamente representados.


A finales del siglo IV los francos (que habían residido hasta entonces en la región de Westfalia, Alemania), cruzaron el Rhin y entraron en el Imperio Romano. Les fueron concedidos territorios en la Galia a cambio de sus servicios militares como federados ("foederati") y con el tiempo, dieron su nombre al territorio: "Francia".

Fueron el primer pueblo bárbaro en tener tierras propias dentro del Imperio. Pero en diciembre del año 406, el Rhin se heló y en una noche, suevos, vándalos y alanos (entre otros) cruzaron el río y se extendieron por el Imperio. Ni los francos ni los romanos pudieron pararlos y la invasión devastó y ocupó gran parte de la Galia e Hispania.


Para conjurar la nueva amenaza, el Imperio convino con Ataúlfo, rey de los visigodos (asentados en ese momento en Mesia y Tracia como federados), la entrega de territorios al sur de la Galia a cambio de expulsar a los invasores. Los visigodos cumplieron su misión: los vándalos fueron empujados a África (429); los suevos, confinados en Galicia; de los alanos, unos fueron exterminados y otros se unieron a los vándalos en su paso del Estrecho . Sobrevivió el grupo que no había entrado en España, establecido en torno al río Loira mediante un acuerdo con Aecio. Los vencedores visigodos, conquistaron Hispania y gran parte de la Galia. Lo que les enfrentó a los francos. 

No fue hasta después de la caída del Imperio occidental (476), durante el reinado de Clodoveo (481-511) que los francos tuvieron la suficiente fuerza como para expulsar a los visigodos de Francia. Ello ocurrió en la batalla de Vouillé (507). Los visigodos se replegaron a sus dominios en España donde reinaron hasta 711 (invasión árabe).


En cuanto a los francos, Clodoveo consiguió unir a las diferentes tribus (las principales: salios y riparios) y fundó el reino merovingio, el más fuerte de Europa mientras duró. Bajo el reinado de Teodorico IV, Carlos Martel, su "Mayordomo de Palacio", consiguió detener, con ayuda de los burgundios, la embestida árabe en Poitiers (732). Su nieto sería el gran Carlomagno, fundador de la dinastía carolingia. 


Las figuras representan a los francos del siglo V, su aspecto en nada se parece al de sus descendientes merovingios y carolingios.

La mayoría de sus fuerzas residía en la infantería, sólo los nobles luchaban a caballo. El arma más característica de los infantes, era el hacha, denominada "francisca". Usaban también una especie de machete de un solo corte, conocido como "scramasax", lanzas llamadas "frameas" y en ocasiones un pesado venablo (el "angón") que podía servir como arma de embestida o de tiro.


La caballería iba armada de lanzas de acometida y de la pesada espada germana conocida como "spatha". Un escudo redondo de madera con refuerzos metálicos era común para infantes y jinetes. En cuanto a cascos y cotas de malla, sólo eran usados habitualmente por los nobles.

Figuras de "Essex Miniatures". 15mm.