Desde hace algo más de cuarenta años, vengo traspasando a figuras de plomo las influencias que libros, películas, ilustraciones e incluso "comics", han ido dejando en mí.

Las figuras que pinto, son en su mayor parte "miniaturas militares", ya que ha sido la Historia, especialmente la Antigua y Medieval, mi mayor fuente de "inspiración". Las escalas más frecuentes que utilizo, son las de 15, 25 y 28 mm. Son las mismas que utilizan los "wargamers", con los que coincido en la necesidad de representar grandes unidades en un mínimo espacio.

Los textos con que acompaño las miniaturas, en ningún caso pretenden ser exhaustivos, ni estudios sobre el período de que se trate. Sólo trato de comentar sucintamente, el ambiente (histórico o imaginario) en que se movieron las figuras representadas.

Animado por amigos y familiares, y especialmente por mi amiga Kirei (artífice además, del soporte técnico que podéis ver), me decido a mostrar públicamente parte de mi colección. Continuaré añadiendo entradas periódicamente.

Llevado de mi impenitente cinefilia, me permito en algún caso, recomendar títulos que pueden ampliar datos a los posibles interesados en los temas tratados.

Espero que os gusten "mis" figuras. Si se os ocurre hacer algún comentario, sugerencia o rectificación, no dudéis en contactarme.

G. Napoleónicas - Artillería francesa y británica


ARTILLERÍA FRANCESA

Napoleón había iniciado su carrera militar en el arma de Artillería, por lo que valoró siempre en gran manera su utilización en el campo de batalla. La proporción que consideraba correcta era cuatro cañones por cada mil infantes o jinetes.


La artillería francesa se dividía en piezas de 4, 8 y 12 libras, considerando no el calibre de la boca de fuego, sino el peso de la bala que disparaban. Era esta la división que había recomendado en 1776 el ingeniero Gribeauval. También existían obuses (piezas de tiro curvo) de 6 libras. El número de hombres para servir las diferentes piezas variaba entre cuatro y ocho.

El alcance efectivo oscilaba según su calibre, entre 500 y 900 metros, pero una pieza de 12 todavía podía hacer daño a 1800. Su cadencia de tiro estaba entre 1 y 2 disparos por minuto.


El uso más común de los cañones franceses era en baterías en masa, una granizada de fuego para debilitar las formaciones enemigas antes de la carga de la caballería o la infantería.

En acciones defensivas, cuando el enemigo estaba a pocas decenas de metros, los artilleros utilizaban otro tipo de proyectil: el cartucho "biscaïen" (=vizcaíno), un bote de metralla, que disparado casi a quemarropa expandía su contenido al modo en el que una escopeta dispersa sus perdigones. Cuando no estaban disponibles estos cartuchos, el cañón podía cargarse con piedras, clavos, hierros, cualquier cosa susceptible de ser disparada. El daño que la metralla podía hacer en una formación cerrada era considerable.

Cuatro piezas de 8 libras.

El Imperio disponía en su última época de trescientas compañías de artillería, teniendo cada una 6 u 8 piezas. Se repartían entre nueve regimientos a pie y seis a caballo.

ARTILLERÍA BRITÁNICA

La artillería británica no difería demasiado de la francesa en sus características técnicas, pero si eran muy diferentes la morfología de las piezas y el uso que de ellas se hacía.

Cañón de 9 libras.

La mayor diferencia con las piezas francesas estaba en la cureña, que como podemos ver en la foto de arriba, terminaba en un solo "pie", frente a los dos con que contaban aquellas. Este modelo facilitaba el arrastre del cañón y fue el que finalmente se impuso en todos los ejércitos europeos.


Más móvil y autosuficiente que la francesa, la artillería era empleada por Wellington preferentemente en acciones defensivas que ofensivas. Usaba sus cañones para proteger sus líneas de infantería, concentrando su fuego en las formaciones francesas, que acostumbrando atacar en grandes columnas, tenían gran poder de penetración, pero eran muy vulnerables ante la artillería.

Alguien resumió los enfrentamientos de Napoleón y Wellington en la llamada por los británicos "Guerra Peninsular" (nuestra "Guerra de la Independencia"), como un duelo entre la "columna" francesa y la "línea" británica.


Los británicos fueron los primeros en utilizar el proyectil "shprapnel", un invento que en poco más de un siglo iba a suplantar todos los demás tipos de municiones. Lo había puesto a punto en 1784 el teniente Henry Shrapnel. Su particularidad radicaba en que explotaba en el aire sobre el enemigo, proyectando en todas direcciones una lluvia mortal de bolas de plomo.


Otra innovación británica, nacida en la marina, se aplicó en el combate terrestre a partir de 1808: el cohete ("rocket"). Invento del mayor general Sir William Congreve, se disparaba desde una rampa de lanzamiento. Se utilizó en Leipzig y Waterloo, pero si bien su alcance era satisfactorio (2.000 metros), su precisión dejaba mucho que desear y pronto cayó en desuso. Los "cohetes" tendrían que esperan más de un siglo para ser efectivos.


Figuras de Essex Miniatures. 15mm.