Desde hace algo más de cuarenta años, vengo traspasando a figuras de plomo las influencias que libros, películas, ilustraciones e incluso "comics", han ido dejando en mí.

Las figuras que pinto, son en su mayor parte "miniaturas militares", ya que ha sido la Historia, especialmente la Antigua y Medieval, mi mayor fuente de "inspiración". Las escalas más frecuentes que utilizo, son las de 15, 25 y 28 mm. Son las mismas que utilizan los "wargamers", con los que coincido en la necesidad de representar grandes unidades en un mínimo espacio.

Los textos con que acompaño las miniaturas, en ningún caso pretenden ser exhaustivos, ni estudios sobre el período de que se trate. Sólo trato de comentar sucintamente, el ambiente (histórico o imaginario) en que se movieron las figuras representadas.

Animado por amigos y familiares, y especialmente por mi amiga Kirei (artífice además, del soporte técnico que podéis ver), me decido a mostrar públicamente parte de mi colección. Continuaré añadiendo entradas periódicamente.

Llevado de mi impenitente cinefilia, me permito en algún caso, recomendar títulos que pueden ampliar datos a los posibles interesados en los temas tratados.

Espero que os gusten "mis" figuras. Si se os ocurre hacer algún comentario, sugerencia o rectificación, no dudéis en contactarme.

Federico el Grande y sus Granaderos de la Guardia

Federico el Grande, rey de Prusia entre 1740 y 1786 

Federico II de Prusia, llamado el Grande, fue una de las figuras más representativas e influyentes del siglo XVIII. Nacido en 1712, hijo del rey Federico Guillermo I, a quien apodaban "el Rey Sargento", tuvo una infancia infeliz, ya que su afición  a las Artes y las Ciencias, eran ridiculizadas por su padre, que le sometía a una severa disciplina.

En 1730, con 18 años, pretendió escapar de la tiranía paterna, y en compañía de varios amigos preparó un plan para fugarse a Inglaterra; pero fue descubierto, pasó una temporada encarcelado y fue momentáneamente excluido de la sucesión al trono. Incluso fue obligado a asistir a la decapitación de su amigo más implicado en el plan, lo que le enemistó con su padre para siempre.


En 1733, por imposición paterna, contrajo matrimonio con la princesa Elisabeth Christine Braunschweig de Brunswick, lo que le valió ser readmitido como sucesor. Fue un matrimonio de compromiso, del que no nació ningún hijo y que se rompió cuando Federico obtuvo la corona y envió a su esposa a un castillo.

Cuando en 1740, murió "el Rey Sargento", Federico ascendió al trono  y enseguida dio muestras de su talante liberal, aboliendo la tortura y ampliando la tolerancia religiosa. Invitó a su corte a pensadores y artistas de toda Europa. El matemático Malpertuis, el filósofo Voltaire y el compositor Johann Sebastian Bach, entre otros muchos, pasaron temporadas junto a él.


Sin embargo, los que esperaban que su reinado fuese un remanso de paz, quedaron sorprendidos cuando, en su primer año de reinado, invadió Silesia aprovechando las dificultades que en aquellos momentos vivía Austria tras la muerte de su rey Carlos VI (también emperador del Sacro Imperio Romano Germánico) y la inexperiencia de la emperatriz María Teresa, hija y sucesora del monarca fallecido. 

Federico fue un gran amante de los perros, especialmente de esa enorme raza conocida como "grandes daneses" o alanos. Aquí vemos a un húsar cuidando de uno de los canes del monarca, mientras éste es cumplimentado por el coronel de los granaderos de su Guardia.

Federico, tras tomar el territorio, propuso a la emperatriz, apoyarla frente a Baviera y Sajonia que rechazaban su sucesión al trono, a cambio de la concesión formal de Silesia. Pero se encontró con una joven María Teresa con mucha más determinación de la que él había supuesto. La emperatriz no se avino a las pretensiones de Federico, y comenzó la Guerra de Sucesión de Austria (1740-1748). 

Los granaderos, desfilando.

Al acabar la guerra, con el Tratado de Aquisgrán, Federico retenía Silesia, y se establecía un delicado equilibrio de potencias que duraría ocho años. En 1756, María Teresa que no se resignaba a perder aquel territorio, consiguió convencer a Francia, Suecia, Rusia y a varios estados alemanes  de que Federico era un peligro para la paz en Europa y se formó una coalición anti-prusiana. 

Federico se adelantó a sus enemigos, atacó Sajonia y comenzó ahora la Guerra de los Siete Años (1756-1763) de la que hablé extensamente aquí. Digamos ahora, únicamente, que varias grandes victorias en inferioridad numérica durante el desarrollo de esta guerra, aseguraron a Federico un puesto entre los más grandes estrategas de la Historia. Concretamente la batalla de  Leuthen, en diciembre de 1757 sobre los austríacos, le parecía a Napoleón un prodigio de táctica.  


Al término del conflicto  por agotamiento de los contendientes, en los convenios de la paz de Hubertsburgo, María Teresa tuvo que resignarse a perder definitivamente Silesia. Prusia obtenía además, otros territorios conquistados durante la guerra. A partir de este momento, Federico II de Prusia comenzó a ser conocido en Europa como "el Grande".

Detalle del oficial y del tambor.

En los años siguientes, Federico procuró mantener una política de equilibrio europeo. En el Primer Reparto de Polonia (1772) adquirió la zona entre Pomerania y la llamada Prusia Oriental, tras ponerse de acuerdo con Catalina II de Rusia. Para 1785, con un país ya recuperado del esfuerzo bélico de años anteriores y muy potente, lideró una coalición de estados alemanes contra Austria, con motivo de la Guerra de Sucesión de Baviera.

El rey, contemplando el paso de sus granaderos.

Federico fue un amante de la cultura, formado en la tradición humanista, y poseyó una biblioteca con algo más de 4.000 volúmenes. Escribió distintas obras, publicadas mucho después de su muerte, entre las que destacan "Antimaquiavelo" y "Ensayo sobre formas de gobierno". También escribió composiciones musicales para flauta, de la que fue un destacado instrumentista, y varias marchas militares. La "arquitectura federica" toma su nombre de él, su máximo exponente es el palacio de Sans-Souci ("sin preocupaciones"), en Potsdam. Los planos de la Ópera de Berlín fueron diseñados por el propio Federico.

Y en su palacio de Sans Souci, murió en 1786; sin dejar hijos, por lo que fue sucedido por su sobrino, que reinó con el nombre de Federico Guillermo II. Federico el Grande es considerado el máximo representante del "Despotismo Ilustrado" (todo para el pueblo, pero sin el pueblo); y se ha dicho de él, que aunque no hubiese sido rey ni general, aún hubiese sido un hombre destacado de su época.


Sobre el Ejército Prusiano

La potenciación del ejército prusiano había empezado con el "Rey Sargento", pero fue Federico II, quien con sus innovaciones lo hizo prácticamente invencible, además de aumentar sus efectivos hasta los 200.000 hombres.


Después de la Guerra de los Siete Años, todos los países de Europa adoptaron las modificaciones militares prusianas: adopción del fusil de silex, potenciación de la infantería ligera (los "jaggers" =cazadores), modificaciones en la caballería (obligación de no usar armas de fuego, sino utilizarla como elemento de choque al arma blanca), disparo por líneas alternadas, experimentación con nuevas piezas artilleras, aumento de la disciplina y de la importancia de la intendencia, y su sentido de la táctica en el campo de batalla, donde resucitó el "orden oblicuo" del tebano Epaminondas. Lo que no es de extrañar, sabiendo que fue también un estudioso de la estrategia en la Antigüedad.


Detalle de la parte dorsal.

Sobre los Granaderos de la Guardia

El Rey Sargento, había mantenido entre las tropas de su Guardia el regimiento denominado "Potsdamer Riesengarde" (los Granaderos Gigantes de Potsdam), el número seis, formado por hombres de alrededor de dos metros de altura, enrolados por toda Europa; unidad militar de misión más ostentosa y festiva que bélica. Federico los disolvió por considerar que el gasto que originaban no se correspondía con una efectividad real. Despidió a la mayoría, traspasó a algunos de sus integrantes a otros regimientos y aunque el número seis, siguió existiendo, se cambió su uniforme y su misión no se limitó a paradas y desfiles, sino que participó activamente en las acciones militares de Federico.  Así por ejemplo, el regimiento de granaderos número seis tuvo una actuación destacada en la batalla de Hohenfriedeberg, en 1745.



Los granaderos de toda Europa, y no sólo los prusianos, solían usar durante esta época su característica "mitra". Y aunque se ha dicho que tal indumento trataba de aumentar la altura de los ya de por sí altos granaderos, tal argumento no tiene fundamento alguno. La misión de los granaderos en combate es, como su nombre indica, lanzar granadas. Y en el movimiento obligado para realizar tal cosa, era fácil que el ala del tricornio fuese golpeada por el brazo y terminase en el suelo. Con la mitra, esto era imposible y ese fue el motivo de su adopción como "tocado" característico de los granaderos. 

Federico, con uno de sus amados perros, junto a la fachada de su palacio en Potsdam: Sans Souci.

El ejército prusiano, tuvo la mala suerte de que sus tácticas y sistemas fuesen estudiados, apropiados, corregidos y aumentados por Napoleón Bonaparte, que en 1806 lo desbarató en Jena. El poderío militar prusiano quedó sumido en largo letargo hasta su renacer en los días de Bismarck. 

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Sobre el siglo XVIII en general, existen abundantes películas, destacando "Barry Lyndon" (Stanley Kubrick, 1975), donde vemos al ejército prusiano en acción. Sobre la figura de Federico II, más bien pocas; podemos citar "El Gran Rey" (Veit Harlan, 1942), filmada durante la época de la Alemania nazi, cinta prácticamente inencontrable y que (según referencias), parece ser una apología del expansionismo alemán.

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Las figuras, de "Foundry Miniatures", 28mm. (Excepto el perro, que no recuerdo de donde procede)