Desde hace algo más de cuarenta años, vengo traspasando a figuras de plomo las influencias que libros, películas, ilustraciones e incluso "comics", han ido dejando en mí.

Las figuras que pinto, son en su mayor parte "miniaturas militares", ya que ha sido la Historia, especialmente la Antigua y Medieval, mi mayor fuente de "inspiración". Las escalas más frecuentes que utilizo, son las de 15, 25 y 28 mm. Son las mismas que utilizan los "wargamers", con los que coincido en la necesidad de representar grandes unidades en un mínimo espacio.

Los textos con que acompaño las miniaturas, en ningún caso pretenden ser exhaustivos, ni estudios sobre el período de que se trate. Sólo trato de comentar sucintamente, el ambiente (histórico o imaginario) en que se movieron las figuras representadas.

Animado por amigos y familiares, y especialmente por mi amiga Kirei (artífice además, del soporte técnico que podéis ver), me decido a mostrar públicamente parte de mi colección. Continuaré añadiendo entradas periódicamente.

Llevado de mi impenitente cinefilia, me permito en algún caso, recomendar títulos que pueden ampliar datos a los posibles interesados en los temas tratados.

Espero que os gusten "mis" figuras. Si se os ocurre hacer algún comentario, sugerencia o rectificación, no dudéis en contactarme.

Fantasía - Cuatro goblins y un amiguete



Tres meses más tarde de lo que me hubiese gustado publicar la tanda de posts que empiezo con éste; pero aquí estamos de nuevo. ¿Y por qué tres meses de retraso? Pues porque me resistía a no incluir en "la tanda" algún post con un ejército completo de 15mm, que (como sabéis algunos) es lo que más disfruto pintando.

Desde antes de Navidades tenía encargadas unas cuantas figuras de la referida escala que me faltaban para terminar varios ejércitos (por ejemplo: númidas, sasánidas, seléucidas...) y estaba a la espera de recibirlas con la intención de publicarlas en la próxima tanda de publicaciones, es decir: ésta. Pero al final no ha sido posible, aquí estamos, terminando mayo y las figuras en cuestión no me han llegado.


Así que como ya me daba "repelús" que desde noviembre no hubiese nada nuevo por aquí, no espero más y publico lo que he ido pintando en los últimos meses. Porque eso sí; inactivo no he estado (no puedo estarlo). He terminado varias piezas nuevas en 28mm y he aprovechado para desempolvar y repintar algunas figuras antiguas que estaban muy "perjudicadas" por el paso del tiempo. También he pintado algo en 15mm, pero no un "ejército completo", sino una "primera parte", ya que se trata de un proyecto que comprenderá varios cientos de figuras y siendo muy repetitiva la cuestión, prefiero alternarlo con otros trabajos.

 Curiosamente, al no haber (en esta tanda) ningún "ejército completo" (cuya ejecución siempre se lleva bastante tiempo), lo que sí hay es más posts de los que suelo publicar habitualmente; concretamente once. No he publicado nunca once posts seguidos. Así que menos figuras que en otras ocasiones, pero más publicaciones, que iré subiendo en próximos días.


Y para empezar, os presento cuatro goblins y un orco, que tenía a medio pintar desde hace "la intemerata" y que acabo de restaurar para publicarlos aquí.

En los juegos de rol, especialmente en los de tipo "dungeon", uno de los enemigos que más comúnmente se encuentra el aventurero de turno, es el goblin. No es un contrincante demasiado peligroso, ya que su pequeño tamaño y escaso entrenamiento, permite que con una tirada medianamente afortunada de dados, sus restos yazgan a nuestros pies. Sin embargo, si aparecen en gran número, pueden poner en peligro la integridad de los aventureros. 


Según indica Robert Foster en su "Guía completa de la Tierra Media", "trasgo" (goblin en el original inglés) es la palabra con que los hobbits designaron a los orcos. Y en dicha Guía, la palabra "trasgo" remite a la entrada "Orco". De lo que cabe deducir, si seguimos la respetada opinión de Foster, que nunca hubo goblins en la Tierra Media como raza diferenciada.

Sin embargo, los goblins como seres de fantasía, siempre aparecieron en leyendas de toda Europa bajo diversos nombres. En castellano fueron  generalmente conocidos como Trasgos o Duendes, y se les supuso emparentados con Silfos y Gnomos, sin contar la enorme variedad de nombres que se les aplicó (y aplica) en diversas regiones de España, especialmente en el Norte. En el resto de Europa, existen multitud de denominaciones célticas, germanas, escandinavas, eslavas, bálticas... que no voy a detallar, porque me enrollaría en demasía. A este respecto, recomiendo a los interesados la "ingesta" de la "Guía de campo de las hadas y demás elfos", de N. Arrowsmith y G. Moorse (Olañeta, 1984).


Por tanto, no es extraño que a partir de la difusión de los "juegos de rol", los goblins (los denominaremos goblins para abreviar) ocupasen un puesto importante entre los "monstruos mazmorreros" desde el principio. Pero hay que recordar que (si de la Tierra Media hablamos), el mismo J.R.R. Tolkien cuando usó en "El Hobbit" la palabra  "goblins" ("trasgos" en la traducción española),  se estaba refiriendo a "orcos". Orcos cavernícolas, si queremos, pero orcos. Y curiosamente, cuando escribió "El Señor de los Anillos", pasó a referirse a los orcos ("orcs" en inglés) como tales orcos. ¿...?

Hay cierta confusión con el tema sí... confusión a la que no es ajeno Peter Jackson, que optó para su representación de los orcos cavernícolas de Moria por una apariencia "goblinesca". Hoy, entre los maníacos del tema, parece haberse llegado a la conclusión de que (aunque Tolkien no lo sepa), sí hubo "goblins" como raza diferenciada en la Tierra Media. Qué le vamos a hacer...  ;)   


Pero el goblin-trasgo nunca ha tenido en las tradiciones europeas una peligrosidad destacada y mucho menos se le ha considerado belicoso. Tiene diferentes grados de malignidad, según la época y el lugar, pero en general, se trata de un ser travieso, bromista y molestón, pero nunca satánico ni guerrero.


Ha sido en los últimos decenios, que el auge de la literatura fantástica y los juegos de rol, han hecho "mutar" a estos gamberretes en pequeños campeones espadachines, capaces de organizarse en ejércitos o de acechar en pasadizos oscuros para rebanar el cuello a quienes se adentren en sus dominios. Y bueno... tienen su gracia.  


He hablado antes de la escasa peligrosidad de estos bichejos, pero en la extinta revista "Líder", (también conocida en otros tiempos como "Maquetismo y Simulación) dedicada al Rol y al Wargame, se publicó un artículo titulado "Últimas palabras", referido a las pronunciadas antes de morir, por un "personaje-jugador" del recordado "Dungeon and Dragons". Y una de ellas, era:

- ¡Bah! Es sólo un goblin...  XD


Antes de que Peter Jackson nos "vendiese" sus orcos, como una amalgama de mutilados, deformes y leprosos, hubo artistas, como John Frazetta o los hermanos Hildebrandt (entre otros) que nos deleitaron con ilustraciones de estos seres representados como humanoides de rasgos simiescos o reptilescos, sí, pero perfectamente formados... dentro de su propia deformidad, entendámonos. ;) 


Algunos de ellos tenían cierta estética "punk", que los emparentaba directamente con los indios iroqueses... Con independencia del color (verdes unos, pieles rojas otros), sus arcos y flechas y su tendencia a deambular en bandas errantes por los bosques en busca de botín, los hermanaban, sin duda. De esa "escuela" es este viejo orco, que fue la primera figura de fantasía que pinté (originalmente, digo; ya detallé antes que todas las figuras de este post las he repintado últimamente). 


Como algunas fotografías no dejan ver detalladamente los motivos de los escudos, aqui dejo un detalle para curiosos. El primero es un diseño tomado de la Red; me gustó y lo copié descaradamente. El segundo, es un invento propio, lo que denomino "estrella tentacular"; el grande tipo cometa, también propio, es "la lombriz descabezada". Los otros dos no tienen misterio: al de la izquierda he intentado darle un aspecto de óxido. El de la derecha (originalmente liso), lo he solucionado imitando unos tablones de madera.


Y para terminar, una foto "de familia". Si os los encontráis en algún pasadizo oscuro, cuidadín con ellos, que todos juntos pueden hacer pupa.



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Me gusta indicar siempre el nombre del fabricante de las figuras que pinto
pero en este caso, no tomé nota en su momento, y habiendo transcurrido más 
de treinta años desde que las adquirí, simplemente no lo recuerdo.