Desde hace algo más de cuarenta años, vengo traspasando a figuras de plomo las influencias que libros, películas, ilustraciones e incluso "comics", han ido dejando en mí.

Las figuras que pinto, son en su mayor parte "miniaturas militares", ya que ha sido la Historia, especialmente la Antigua y Medieval, mi mayor fuente de "inspiración". Las escalas más frecuentes que utilizo, son las de 15, 25 y 28 mm. Son las mismas que utilizan los "wargamers", con los que coincido en la necesidad de representar grandes unidades en un mínimo espacio.

Los textos con que acompaño las miniaturas, en ningún caso pretenden ser exhaustivos, ni estudios sobre el período de que se trate. Sólo trato de comentar sucintamente, el ambiente (histórico o imaginario) en que se movieron las figuras representadas.

Animado por amigos y familiares, y especialmente por mi amiga Kirei (artífice además, del soporte técnico que podéis ver), me decido a mostrar públicamente parte de mi colección. Continuaré añadiendo entradas periódicamente.

Llevado de mi impenitente cinefilia, me permito en algún caso, recomendar títulos que pueden ampliar datos a los posibles interesados en los temas tratados.

Espero que os gusten mis figuras. Si se os ocurre hacer algún comentario, sugerencia o rectificación, no dudéis en contactarme.

Otra escena carlista - Lanceros de Navarra


En la entrada que titulé "Por Dios, por la Patria y el Rey - Escena Carlista" (publicada en diciembre de 2014), hice una pequeña mención a los Lanceros de Navarra, y apuntaba que posiblemente serían tema para una posterior viñeta. Bueno, han pasado tres años, pero finalmente me he animado con ellos y aquí quedan tres dignos representantes de tal cuerpo.


De las Guerras Carlistas y del Carlismo ya hablamos (tal vez demasiado) en la citada entrada, por lo que ahora me voy a centrar brevemente en los propios Lanceros de Navarra, una de las unidades más efectivas del ejército carlista y seguramente, una de las más conocidas de la primera fase del conflicto.


El regimiento fue formado en los primeros tiempos de la Guerra, constando de cuatro escuadrones. Su primera acción en campo abierto fue el 4 de septiembre de 1834, en la batalla de Viana (Navarra), donde dirigidos por el mejor general que tuvo el carlismo, Zumalacárregui, obtuvieron en una feroz carga y en inferioridad numérica una sonora victoria sobre la caballería de la Guardia Real de los isabelinos.


Otra acción que les cubrió de gloria fue la batalla de Villar de los Navarros, en tierras aragonesas, el 24 de agosto de 1837. Este combate se desarrolló en el transcurso de la conocida como "Expedición Real", campaña en la que el pretendiente Carlos María Isidro intentó tomar Madrid para destronar a su sobrina Isabel II, y que terminó en fracaso. 


El gran Augusto Ferrer-Dalmau ha plasmado en varias pinturas las figuras de este regimiento; una de sus obras más famosas es la titulada "Calderote", dedicada a la mentada batalla de "Villar de los Navarros", aunque en tal lienzo los lanceros aparecen en unión de fuerzas de infantería carlista; el regimiento de Álava, concretamente.


Como comenté en el primer post sobre los carlistas, fue la contemplación de "Calderote" lo que me impulsó a pintar las figuras de los soldados allí representados. De hecho, los detalles de uniformes y armas están tomados de Ferrer-Dalmau. No sólo del citado cuadro, también de otros menos conocidos del pintor catalán.


Pero en honor a la verdad, debo añadir que algunos detalles corresponden a la interpretación de José María Bueno, que también es muy grande y a quien debemos mucho quienes disfrutamos pintando "soldaditos". Digamos de paso, que Don José María tiene entre sus numerosas publicaciones sobre uniformología, un volumen dedicado a la Tercera Guerra Carlista.  


Aquí podemos apreciar detalles de los estribos, el talabarte del sable, el portamantas o el cobertor de vellón de carnero que cubre la silla y que se conoce generalmente por su nombre francés: "chabraque" (pronúnciese "sabrak"). Este complemento  también podía estar formado (en otros cuerpos o en otros ejércitos), por pieles de pantera, de leopardo o bien de simple tela, generalmente decorada.    


Un elemento que queda prácticamente oculto en la figura (aunque el modelista ha tenido cuidado en representarlo) es el refuerzo de cuero negro que los pantalones llevaban adosado en su parte interior para minimizar el desgaste del tejido. Sólo se aprecia en la parte inferior, que rodea la pierna, formando lo que José María Bueno denomina "falsa bota". Y buena denominación es, porque visto "a bote pronto", parece una bota... y no lo es. He aplicado diferentes tonos de negro para evidenciar la diferencia.


Y siendo los caballos parte importante de la viñeta, no puedo por menos de dedicarles unos primeros planos aquí. Como dijo alguien: "...es la presencia de los caballos lo que permite distinguir una batalla de una vulgar pelea".  :)

Vista general del diorama completo, peana incluida.

Dos mínimas "pegas" voy a comentar sobre las figuras: la endeblez de las lanzas y la ausencia de banderolas. Las lanzas las he sustituido por otras de acero y ahora es prácticamente imposible doblarlas. Las banderolas, no me ha quedado más remedio que confeccionarlas desde cero, en lámina de estaño. Aunque posiblemente este tema de las banderolas no merezca ser tachado de "pega", ya que otras unidades de lanceros no las usaban. En fin... 

No deja de ser curioso (y un tanto penoso) que la comercialización de miniaturas dedicadas a un período de nuestra historia tan poco popular como las Guerras Carlistas, no sea producto de un fabricante español, sino británico. Considerando además, lo acertado de la documentación y la perfección de su ejecución. Albión no siempre es pérfida. ;)



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Las figuras, de "Perry Miniatures", 28mm.