Desde hace algo más de cuarenta años, vengo traspasando a figuras de plomo las influencias que libros, películas, ilustraciones e incluso "comics", han ido dejando en mí.

Las figuras que pinto, son en su mayor parte "miniaturas militares", ya que ha sido la Historia, especialmente la Antigua y Medieval, mi mayor fuente de "inspiración". Las escalas más frecuentes que utilizo, son las de 15, 25 y 28 mm. Son las mismas que utilizan los "wargamers", con los que coincido en la necesidad de representar grandes unidades en un mínimo espacio.

Los textos con que acompaño las miniaturas, en ningún caso pretenden ser exhaustivos, ni estudios sobre el período de que se trate. Sólo trato de comentar sucintamente, el ambiente (histórico o imaginario) en que se movieron las figuras representadas.

Animado por amigos y familiares, y especialmente por mi amiga Kirei (artífice además, del soporte técnico que podéis ver), me decido a mostrar públicamente parte de mi colección. Continuaré añadiendo entradas periódicamente.

Llevado de mi impenitente cinefilia, me permito en algún caso, recomendar títulos que pueden ampliar datos a los posibles interesados en los temas tratados.

Espero que os gusten "mis" figuras. Si se os ocurre hacer algún comentario, sugerencia o rectificación, no dudéis en contactarme.

Las Cruzadas - Saladino - Infantería


Al igual que vimos al tratar de su caballería, también entre la infantería de Saladino coexistían muchas etnias. Se ha dicho que su ejército era "un ejército de ejércitos".


Aunque la caballería era la principal fuerza de Saladino (como en todos los ejércitos medievales), los infantes también tenían su importancia. Generalmente, eran la línea de seguridad tras la que la caballería se organizaba. Algún texto islámico califica a la infantería como una "fortaleza humana" en mitad del campo de batalla.


La masa principal de infantes la componían turcos, si bien entre ellos (pero no mezclados), podían encuadrarse formaciones de mamelucos y turcomanos. Estaban bien disciplinados; su organización permitía que abriesen sus filas para permitir salir a la caballería (o entrar tras una carga), sin perder el orden.


Su arma principal, la lanza de acometida, como arma secundaria, un alfanje. No solían usar defensas corporales, pero sí un escudo, generalmente redondo. Éste era construido en madera, en ocasiones con refuerzos de metal.


Aquí tenemos a los llamados "mutatawwi'a" (hay otras grafías), se trataba de fanáticos religiosos, voluntarios que procedían de diversas regiones, pero con un componente mayoritariamente sirio. Su disciplina no era nada sólida y menos su organización, pero en cuanto a moral y empuje, eran muy de temer.


Armados de jabalinas, eran encuadrados en las alas del ejército, desde donde podían apoyar las acciones de la caballería, o desplegarse para flanquear una formación enemiga. En la batalla de Los Cuernos de Hattin, fueron los encargados de incendiar la vegetación que rodeaba las posiciones de los cruzados.


La Guardia de Saladino. Alistados entre kurdos y mamelucos, luchaban siempre en el centro, protegiendo a su jefe. Obsérvese que portan un casco bajo el turbante. Igualmente, muchos de ellos usaban cotas de malla bajo la túnica. Sus armas eran la lanza y el alfanje, a veces, también mazas.


 La uniformidad con que les presento es ficticia, aunque posible. Si bien la uniformidad de los ejércitos no fue común hasta el siglo XVII (y eso en Occidente), también es verdad, que desde bastante antes, determinadas unidades como Órdenes religiosas o "guardias reales" (y la de Saladino lo era) solían vestir de idéntica manera; así que me he permitido esta libertad.


Los sudaneses. Eran esclavos, generalmente arqueros. Su arco no era especialmente potente, pero lo que los hacía peligrosos era su gran número. Según crónicas cristianas su número rondaba los 18.000 hombres. Saladino los utilizaba como hostigadores, aprovechando su gran movilidad.

Detalle.

Igual que comentábamos en el post de la caballería de Saladino, también había árabes entre la infantería, pero como su aspecto y armamento no había cambiado mucho desde los tiempos de la conquista islámica y a ella pienso dedicar una entrada próxima, quedan pendientes para esa ocasión.


En otras entradas dedicadas a Las Cruzadas, ya he apuntado varias películas que pueden ampliar la visión de esta época, pero he descubierto últimamente una muy reciente: "Arn, el Caballero Templario" (Peter Flinth, 2007), que recomiendo vivamente, porque además de estar relatada desde un punto de vista original, (el de un templario sueco), no es nada maniquea y está ambientada muy convincentemente.



Figuras de "Essex Miniatures". 15mm.