Desde hace algo más de cuarenta años, vengo traspasando a figuras de plomo las influencias que libros, películas, ilustraciones e incluso "comics", han ido dejando en mí.

Las figuras que pinto, son en su mayor parte "miniaturas militares", ya que ha sido la Historia, especialmente la Antigua y Medieval, mi mayor fuente de "inspiración". Las escalas más frecuentes que utilizo, son las de 15, 25 y 28 mm. Son las mismas que utilizan los "wargamers", con los que coincido en la necesidad de representar grandes unidades en un mínimo espacio.

Los textos con que acompaño las miniaturas, en ningún caso pretenden ser exhaustivos, ni estudios sobre el período de que se trate. Sólo trato de comentar sucintamente, el ambiente (histórico o imaginario) en que se movieron las figuras representadas.

Animado por amigos y familiares, y especialmente por mi amiga Kirei (artífice además, del soporte técnico que podéis ver), me decido a mostrar públicamente parte de mi colección. Continuaré añadiendo entradas periódicamente.

Llevado de mi impenitente cinefilia, me permito en algún caso, recomendar títulos que pueden ampliar datos a los posibles interesados en los temas tratados.

Espero que os gusten "mis" figuras. Si se os ocurre hacer algún comentario, sugerencia o rectificación, no dudéis en contactarme.

Entre la Historia y el Mito - Troya - Los Micénicos

Último enfrentamiento descrito en "La Ilíada", y el más dramático: el combate entre Aquiles y Héctor.

Hasta pasada la mitad del siglo XIX, la Europa culta consideraba la "Guerra de Troya" únicamente una invención de Homero amplificada por otros antiguos poetas y literatos griegos; una bella ficción afincada en la mitología sin base histórica ninguna. 

Dejando aparte la "cuestión homérica" (que ha hecho correr, no ríos, sino mares de tinta), se daba  por aceptado en el siglo XIX que Homero había sido un poeta ciego que vivió en Quíos a mediados del siglo VIII aC. y que escribió las dos más grandes epopeyas de la Antigüedad: La Ilíada y La Odisea. Se reconocía que  ambas obras habían influido en la Literatura, la Pintura y todas las Artes de la Civilización Occidental desde la época helénica, pasando por la romana, medieval, renacentista y barroca, hasta la neoclásica. Pero una cosa era aceptar el valor literario y la belleza de tales obras, y otra admitir que tras ellas pudieran esconderse hechos reales.

Aquiles, "el de los pies ligeros", hijo de Peleo y de la nereida Tetis, el más esforzado 
de los griegos y protagonista principal de "La Ilíada". Acaudillaba a los mirmidones.

No fue hasta 1870 que llegaba a la colina de Hissarlik, en Turquía, Heinrich Schliemann (1822-1890). Era éste, un comerciante alemán, que habiendo crecido enamorado de los relatos homéricos y convencido de que estaban basados en hechos reales, cuando ya cerca de su medio siglo consiguió amasar una fortuna, decidió dedicar su vida y su capital a demostrar la existencia de Troya.

Y lo consiguió. Siguiendo las pistas que le marcaba la propia "Ilíada", desenterró Troya y más tarde pasó a Micenas, en el Peloponeso griego, donde también realizó fructíferas excavaciones.

Hoy, no sólo está reconocida la existencia de Troya, sino que consta que hubo "muchas Troyas"; cada una de ellas edificada sobre la anterior. Fue fundada en torno a la mitad del III milenio aC. y sufrió numerosas destrucciones y reconstrucciones. La Troya Homérica, dentro de los múltiples niveles que aparecen en el tajo arqueológico, parece haber sido la Troya VII-a. Una ciudad destruida por un incendio y que muestra huellas de lucha y saqueo.

Su madre le había sumergido de niño en las aguas de la sagrada laguna Estigia, por lo que era invulnerable. Sin embargo, 
su talón (por donde le sujetaba la madre) no entró en contacto con las divinas aguas, por lo que era el único punto donde se le podía herir. 

Troya dominaba el paso de los Dardanelos hacia el Mar Negro y debía hacer pagar un impuesto a las naves extranjeras que pretendían acceder a aquellas costas. Cuando la expansión comercial micénica chocó con ese freno, se produjo una reacción cuyo resultado fue la toma y destrucción de la ciudad. Éste sería el fondo histórico tras el mito.

Está clara la identidad de los destructores: los micénicos, los "aqueos" de Homero, proto-griegos anteriores a la invasión doria que forjó la identidad helena. No lo está tanto la de los destruidos. Los "troyanos" pueden haber sido otra tribu micénica, pueden haber sido proto-frigios (pobladores de la antigua Anatolia)... y pueden haber sido hititas (o tributarios de éstos).

Esta hipótesis se apoya en los Anales Hititas, donde consta una ciudad tributaria de Hatti, llamada Wilusa. Wilusa puede haber dado lugar a "Wilio", y de ahí, a "Ilión" que es el nombre que los griegos daban a Troya, y por cierto de donde toma nombre "La Ilíada", que vendría a significar "historia de Ilión". No sólo eso, también en dichos anales consta el nombre de un rey de Wilusa llamado Alaksandu y la similitud entre ese nombre y el de Alexandros (Alejandro) es manifiesta. Ahora bien, "Alejandro" es un segundo nombre que da Homero a Paris, príncipe de Troya. 

Ulises, "fecundo en ardides". Rey de Ítaca. Hijo de Laertes y de Anticlea. Suya fue, 
según la tradición, la idea de construir el célebre "Caballo de Troya" que permitió conquistar la ciudad.  

En cualquier caso, la "Guerra de Troya" fue un hecho real que tuvo lugar en torno a 1200 aC. Significó el final del poderío troyano en la región y fue seguida por (o formó parte de) una etapa de invasiones y destrucción sin precedentes (los "Pueblos del Mar") que hizo desaparecer el imperio hitita, dejó tambaleante al Imperio Nuevo Egipcio y sumió a Grecia en la llamada Edad Oscura.

Los Micénicos (o aqueos), procedentes del Norte, dominaron Grecia aproximadamente entre los años 1500-1200 aC. Su nombre procede de la ciudad de Micenas, la más importante del período. Construyeron una brillante civilización enmarcada en la Edad del Bronce, que edificó grandes templos, fortalezas y tumbas, dispuso de una escritura (la llamada "lineal B"), de una cerámica exquisita y comerció por todo el Mediterráneo e incluso por el Mar Negro.

Su casco estaba formado por "colmillos de jabalí hábilmente dispuestos", cuenta Homero. El nombre de Ulises en griego 
es "Odisseus" u Odiseo; por tal motivo la obra que nos relata su regreso al hogar, se conoce por "La Odisea". 

Llegaron también a Inglaterra, donde se han encontrado objetos micénicos. Recordemos que para obtener el bronce, era necesario (además del cobre) poseer estaño. Y las Islas Británicas tenían importantes yacimientos de ese metal.

Conquistaron Creta, donde acabaron con la cultura minoica (de "Minos") para implantar la suya, e impusieron sus "dioses del cielo" frente a las mediterráneas "diosas de la tierra". Su metalurgia del bronce alcanzó cotas magníficas como acredita la "armadura de Dendra", una armadura formada por placas articuladas que protegen todo el cuerpo desde el cuello hasta las corvas. Dejando volar la imaginación es fácil pensar que Aquiles y su "invulnerabilidad" deberían mucho a una armadura como esa.

En lo militar, trajeron al Mediterráneo el uso del carro de guerra y de la espada larga de bronce. Cascos y armaduras de ese metal solían llevar refuerzos (o adornos) de estaño, como dice Homero y comprueba la Arqueología.

Ayax, hijo de Telamón (hubo otro Ayax, hijo de Oileo); "antemural de los aqueos", 
rey de Salamina. El más fuerte de los griegos después de Aquiles, y el más alto. 

Fue en esta época cuando tuvieron lugar los hechos que modificados por leyendas posteriores, darían lugar a los relatos heroicos de la mitología griega. No sólo los héroes de Troya; también Jasón y los Argonautas, Teseo, Perseo, Edipo... de haber existido  realmente  habrían vivido sus aventuras durante el período micénico.

Hay que considerar que cuando Homero da forma a sus poemas, corre el siglo VIII aC, y los hechos que está relatando proceden del XIII. De ahí que mezcle datos y estilos de combate propios de la Edad del Bronce con los de su propia época (Edad Arcaica).

El modelo de su escudo, que Homero describe "como una torre", ha sido comprobado por hallazgos arqueológicos.

La Ilíada comienza su narración cuando los griegos llevan ya diez años ante los muros de  Troya. Se produce entonces una discusión entre Agamenón, rey de Micenas y jefe principal de los aqueos y el héroe Aquiles, lo que hace que éste se retire del combate ("la cólera de Aquiles"). Tras múltiples peripecias, Aquiles vuelve a la lucha y mata al mejor guerrero de Troya, el príncipe Héctor. El poema acaba con los funerales de éste. En el medio, 24 "cantos" con más de 15.000 versos de la mejor Poesía que han visto los siglos.

Pero La Ilíada no detalla los motivos (mitológicos) de la Guerra, como tampoco su desenlace. Apenas vagas alusiones al "rapto de Helena" y al "caballo de madera". Basándonos en relatos paralelos como las "Ciprias" o la "Pequeña Ilíada", podemos resumirlos.

Eneas, hijo de Anquises y de la diosa Afrodita (Venus). Uno de los más valientes príncipes de Troya, y uno de los pocos 
que consiguió escapar con vida al saqueo y la matanza que organizaron los griegos.  

La cosa empezó en las bodas de Tetis y Peleo (padres de Aquiles). Estaban invitados todos los dioses y diosas del Olimpo, menos una: Eris, diosa de la Discordia. Enojada por el desprecio que se le hacía, se presentó en el banquete y arrojó entre los invitados una manzana de oro con una inscripción: "A la más hermosa".

Inmediatamente, Hera, Atenea y Afrodita, pretendieron ser las destinatarias del regalo.  Para poner orden en la discusión, Zeus ordenó que fuese no un dios, sino un mortal, el  juez de la cuestión. Y el elegido fue Paris, hijo de Príamo, rey de Troya, que por aquel tiempo, y por extrañas circunstancias, ejercía de pastor en el monte Ida de Frigia. Sería el famoso "Juicio de Paris".

Se supone a Eneas, padre del tronco que daría lugar a Rómulo y Remo y por tanto al pueblo romano. La historia de su periplo 
desde Troya hasta Italia, la cuenta Virgilio en "La Eneida", que toma su nombre de él.

Siguiendo órdenes de Zeus, Hermes guió a las diosas hasta el bosque donde se encontraba el príncipe con su rebaño. Hera le ofreció en caso de ser elegida, convertirle en el rey más poderoso de Asia; Atenea, la sabiduría y ser invencible en cualquier combate; por su parte Afrodita, le aseguró que sería suya la mujer más hermosa de la Tierra. Y Paris, de cuyas facultades mentales nos permitimos dudar, eligió a Afrodita.

Paris, hijo de Priamo y de Hécuba, hermano de Héctor. Cobarde, ladrón, presumido y figurón. 

A partir de ese momento, Hera y Atenea juraron odio eterno a Troya. Como por otra parte, daba la casualidad de que la mujer "más hermosa de la Tierra", era Helena, que  a la sazón estaba casada con el rey Menelao de Esparta, Afrodita facilitó posteriormente a Paris, que durante el curso de una embajada troyana a Esparta, raptase a Helena y escapase con ella (y parte de los tesoros de Menelao) a Troya. Que dicho "rapto" se realizase con el consentimiento de Helena o sin él, es algo que varía según los textos.

Menelao, pidió ayuda a su hermano Agamenón, rey de Micenas, la ciudad más poderosa de la Grecia de su tiempo, quién llamo a los principales señores de los aqueos, ligados por juramento y... "allí fue Troya". Con "mil negras naves" los griegos cruzaron el Egeo y atacaron la ciudad, sin éxito en sus asaltos, por lo que procedieron a sitiarla. Y es cuando los aqueos llevan diez años manteniendo el asedio, como hemos dicho antes, el momento en que Homero comienza su relato. 

Causante de la guerra por haber realizado el rapto de Helena. Sólo experto en el manejo del arco y en la seducción. 

En cuanto a los hechos ocurridos tras los funerales de Héctor, punto en que finaliza La Ilíada, lo más relevante (antes de la toma de la ciudad), fue la muerte de Aquiles, que ocurrió al ir a entrevistarse con una princesa troyana de la que se había enamorado. Paris,oculto detrás de una columna, le disparó una flecha que acertándole en el talón, le ocasionó la muerte. Posteriormente, Paris moriría también de un flechazo, disparado por el griego Filoctetes, heredero del arco de Heracles (Hércules). Tras la muerte de Paris, Helena se uniría a  Deífobo, también hijo de Príamo.

Héctor, "el de tremolante casco", hijo de Príamo, rey de Troya y de Hécuba. El más valiente 
de los troyanos y posiblemente el personaje de más talla moral de "La Ilíada".

Y el colofón de la historia, posiblemente el episodio más conocido de la Guerra: la construcción por idea de Ulises, del gigantesco "caballo de madera", el cual fue abandonado en la playa preñado de guerreros, como si fuese un presente a Poseidón, dios del mar. Cuando los troyanos lo transportaron como trofeo al interior de la ciudad... ya sabemos lo que pasó.

Tras la destrucción, la matanza y el saqueo, Menelao recuperó a su esposa Helena, y los griegos se retiraron a su tierra cargados de botín y esclavas. Las historias de los regresos de los diferentes héroes hasta sus hogares, forman una serie de relatos de lo más sabroso (los "nostoi"), de los cuales, el más conocido es el de Ulises, que se relata en "La Odisea".

Uno de los momentos cumbres de "La Ilíada" es la despedida de Héctor y Andrómaca, su esposa, que sostiene al hijo de ambos 
en brazos, antes de abandonar las murallas para enfrentarse a Aquiles, lo que le costará la vida.

 Las películas dedicadas a la Guerra de Troya que más fielmente siguen el espíritu de Homero son (en mi opinión) "Helena de Troya" (Robert Wise, 1956) y la menos conocida "La Ira de Aquiles" (Marino Girolami, 1962). El destino de las mujeres troyanas, esclavizadas por los aqueos, nos lo cuenta Mihalis Kakogiannis en su película "Las Troyanas" (1971), en la que siguiendo a Eurípides, consigue un relato estremecedor.

El accidentado viaje de Ulises de regreso a  Ítaca, tiene una excelente película dedicada:  "Ulises" (Mario Camerini, 1954). El rostro de Odiseo, será ya para muchos, tras visionar esta cinta, el de Kirk Douglas.

De nuevo Héctor, en una foto que detalla la dimensión de la figura.

En lo que se refiere a la reciente y famosa "Troya" (Wolfang Petersen, 2004), aún cuando hay que admitir que se trata de un espectáculo de primer orden, es una película que contribuirá al desconocimiento de los Mitos Griegos, ya de por sí bastante extendido. Se puede tolerar que al llevar una historia al cine, se realicen ciertos cambios que la hagan más atractiva para el gran público, pero no que dichos cambios varíen completamente el desenlace de un relato que cuenta con tres mil años de historia.

Y es que en su "versión", Wolfang Petersen, permite que el personaje de Paris, "el villano" del relato, el causante de la guerra, responsable de la muerte de sus padres, de la desaparición de su pueblo, de la violación y esclavitud de sus conciudadanas y de la destrucción de su ciudad, se "vaya de rositas" con "la chica". ¿Lo haría porque la interpretación corría a cargo del "guapín" Orlando Bloom? En cualquier caso, tal desenlace es un insulto a la Moral, a la Literatura y a la Tradición.


Las figuras recién pintadas, a falta de dos manos de barniz (brillante primero y mate después), y de colocarles las peanas. 

No contento con eso, hace perecer a Menelao, rey de Esparta, en combate. ¿A quién acudirá más tarde (como se relata en La Odisea), el hijo de Ulises para pedir noticias sobre su padre? Eso le importa poco al señor Petersen. 

Volviendo a Paris y Helena, hay quien ha dicho que la variación del final de la historia perpetrada por Petersen, significa "el triunfo del amor sobre el honor". Evidentemente, quien sostenga tal afirmación, ni ha leído La Ilíada, ni sabe qué es el honor, ni aún el amor. Merecería reencarnarse en un ciudadano troyano de los que pereció bajo el bronce  aqueo entre sangre y fuego la noche que cayó Troya. A ver qué pensaba entonces del "amor" entre Paris y Helena.


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Las figuras, de "Foundry Miniatures", 28mm. 
Cabe precisar que la identificación de las figuras con los héroes homéricos viene "de fábrica".