Desde hace algo más de cuarenta años, vengo traspasando a figuras de plomo las influencias que libros, películas, ilustraciones e incluso "comics", han ido dejando en mí.

Las figuras que pinto, son en su mayor parte "miniaturas militares", ya que ha sido la Historia, especialmente la Antigua y Medieval, mi mayor fuente de "inspiración". Las escalas más frecuentes que utilizo, son las de 15, 25 y 28 mm. Son las mismas que utilizan los "wargamers", con los que coincido en la necesidad de representar grandes unidades en un mínimo espacio.

Los textos con que acompaño las miniaturas, en ningún caso pretenden ser exhaustivos, ni estudios sobre el período de que se trate. Sólo trato de comentar sucintamente, el ambiente (histórico o imaginario) en que se movieron las figuras representadas.

Animado por amigos y familiares, y especialmente por mi amiga Kirei (artífice además, del soporte técnico que podéis ver), me decido a mostrar públicamente parte de mi colección. Continuaré añadiendo entradas periódicamente.

Llevado de mi impenitente cinefilia, me permito en algún caso, recomendar títulos que pueden ampliar datos a los posibles interesados en los temas tratados.

Espero que os gusten mis figuras. Si se os ocurre hacer algún comentario, sugerencia o rectificación, no dudéis en contactarme.

Príncipes del desierto - Los Númidas


El antiguo reino de Numidia se extendía por parte del territorio que hoy ocupan  Argelia y Túnez, en el norte de África. Al Oeste, lindaba con la antigua Mauritania (hoy parte de Argelia y Marruecos), al Este con Libia y Cartago, al Sur comenzaba el desierto del Sahara.

De raza y lengua bereber, las tribus númidas estaban divididas en dos grandes grupos: al Oeste, los masesilios; al Este, los masilios. La división entre ambos grupos venía marcada por el pequeño río Ampsagas.

    Este jefe númida luce en su escudo la imagen de la diosa Tanit.

Su historia es prácticamente desconocida hasta entroncar con los tiempos de cartagineses y romanos. Fue en el siglo IX antes de cristo (la tradición apunta el año 814) que fenicios procedentes de Tiro fundaban la que sería durante mucho tiempo  ciudad más poderosa del Mediterráneo Occidental: Cartago.


Desde los primeros tiempos del asentamiento, los númidas fueron absorbiendo la cultura y religión fenicias, al mismo tiempo que engrosaban los ejércitos cartagineses, especialmente con su caballería, que fue considerada la mejor caballería ligera de la época. También aportaron elefantes que cazaban en tierras de Marruecos y Argelia, un tipo de elefante (el elefante selvático) hoy extinto. Aunque la dotación del paquidermo estuviese formada por lanceros y arqueros libios o cartagineses, sus cuidadores y conductores (mahouts) eran siempre númidas.


La inclusión de elefantes en las tropas cartaginesas no se produjo hasta el siglo III aC, a imitación de los ejércitos helenísticos, que a su vez habían añadido tal elemento en sus líneas tras las campañas de Alejandro en la India. (En relación a los elefantes: no he añadido en el presente post figuras que los representen porque tienen su propia entrada aquí).


Volviendo a la caballería ligera númida, su táctica contra otras caballerías consistía en aproximarse al enemigo, lanzar una andanada de jabalinas y antes de contactar, volver grupas y retirarse dejando atrás a sus oponentes, generalmente más pesadamente armados y montados en caballos menos ligeros. Cuando el enemigo cejaba en la persecución, repetían la maniobra.

Eran una fuerza ideal para la persecución de tropas en retirada, los pillaban siempre. Y fueron también empleados para atraer al enemigo a emboscadas previamente preparadas. Los númidas no usaban silla de montar, cinchas ni bridas. Dirigían sus caballos únicamente con las piernas y con una cuerda o correa en torno al cuello del animal. 


En los tiempos de la Segunda Guerra Púnica, fueron parte fundamental del ejército de Aníbal, acompañándole a Hispania y a Italia, y destacándose de manera especial en la batalla de Cannas (216 aC), una de las más grandes derrotas de Roma en toda su historia. Sin embargo, una vez Aníbal se vio obligado (ya comentaremos en otro momento cómo y por qué) a abandonar Italia, el rey de los númidas masilios  Masinisa, prestó oídos al romano Escipión y cambió de bando. 

La infantería númida fue utilizada por los cartagineses como hostigadores y como tropas de cobertura. 
La mayoría eran lanzadores de jabalina y honderos. 

En la batalla de Zama (202 aC), en el norte de África,  la brillante táctica de Escipión (nombrado por este evento "El Africano"), y la numerosa caballería númida de Masinisa (había algunos númidas masesilios entre los cartagineses) acabaron para siempre con la gloria de Aníbal. 

Tras la derrota del gran cartaginés, Masinisa comenzó a unificar los territorios númidas con la bendición de Roma y no cesó de hostigar a Cartago arrebatándole territorios, hasta que en 149 Cartago le declaró la guerra. Era lo que Masinisa esperaba, porque los cartagineses no podían comenzar hostilidades sin permiso de Roma. Fue el inicio de la Tercera Guerra Púnica que culminó en 146 aC con la destrucción total de Cartago. Masinisa no llegó a verlo; había muerto dos años antes.


Hijo de Masinisa fue Micipsa que gobernó Numidia bajo la protección de Roma. Eran los tiempos en que la Urbe peleaba en España contra Viriato, y Micipsa envió tropas a la península a requerimiento de Escipión Emiliano. Al morir, dejó el reino dividido en tres partes, dos para sus hijos, Hiempsal y Aderbal, y una para su sobrino, Yugurta.

Este Yugurta fue un verdadero hijo del demonio. No nos vamos a extender, pero hay que hacer constar que en cuanto pilló el trono (118 aC), asesinó a uno de sus primos y declaró la guerra al otro, al que venció quedándose con la totalidad de Numidia. El primo vencido (Aderbal), corrió con el chivatazo a Roma para que restableciese el orden. Roma ordenó que el reino quedase dividido entre Yugurta y Aderbal. Pero esto no convenció a Yugurta, que volvió a guerrear contra su primo. Y en esta ocasión, tras derrotarle nuevamente y para asegurarse de que no iba a volver con el cuento a Roma, le hizo ejecutar.


En esos últimos combates, varios comerciantes romanos habían sido asesinados, lo que hizo que Roma enviase legados para pedir explicaciones a Yugurta. Y a partir de este momento Yugurta se hizo un experto en el arte de sobornar funcionarios romanos para salir airoso de los cargos que se le iban imputando. Sobornó a legados y tribunos, a cónsules y pretores, a Júpiter y a su prima la pequeña... La cosa terminó en lo que se conoce como "La Guerra de Yugurta" (112-105 aC). 

Varios cónsules fracasaron en su intento de capturar a Yugurta, que al final se refugió junto a su suegro, Boco I, rey de Mauritania. No se consiguió acabar con él   hasta que llegó a Numidia el insobornable cónsul Cayo Mario, que pactó (a través de su lugarteniente Sila) con el rey Boco la entrega de Yugurta. Este buen hombre fue estrangulado en Roma, en la cárcel Tullianum, después de la celebración del Triunfo  de Mario (104 aC).


Numidia fue dividida entre Boco de Mauritania y un príncipe númida. Abreviemos: en la Guerra Civil entre Julio César y Pompeyo (49-45 aC), los númidas (divididos de nuevo) apoyaron a ambas partes. Al alcanzar el Imperio César Augusto, intentó poner orden en la región, pero finalmente, en 27 aC optó por hacer de Numidia una provincia romana.

Todavía en los tiempos de Trajano, la caballería númida tenía un peso importante en las contiendas. Vemos jinetes númidas en la denominada "Columna de Trajano" que conmemora la victoria en la Guerra contra los Dacios (101-102 y 105-106 dC).


En los últimos tiempos del Imperio de Occidente, Numidia y todo el norte de África fue ocupado por los vándalos (429). En 534, el general Belisario, a las órdenes del emperador Justiniano, recuperaba la región para el Imperio Romano (ahora de Oriente: Bizancio). En 642 se producía la invasión musulmana y los númidas como entidad independiente desaparecían de la Historia.  



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Un texto recomendable para ampliar datos sobre los númidas y especialmente sobre su rey Yugurta, es la obra de Salustio "La Guerra de Yugurta" (otros prefieren la grafía "Jugurta", pero a mí, siguiendo al  "Diccionario Larousse de Historia Universal" y a la "Enciclopedia Universal Sopena", me gusta más "Yugurta". Y que Wikipedia diga lo que quiera. ;)



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Las figuras, de "Essex Miniatures", 15mm.