Desde hace algo más de cuarenta años, vengo traspasando a figuras de plomo las influencias que libros, películas, ilustraciones e incluso "comics", han ido dejando en mí.

Las figuras que pinto, son en su mayor parte "miniaturas militares", ya que ha sido la Historia, especialmente la Antigua y Medieval, mi mayor fuente de "inspiración". Las escalas más frecuentes que utilizo, son las de 15, 25 y 28 mm. Son las mismas que utilizan los "wargamers", con los que coincido en la necesidad de representar grandes unidades en un mínimo espacio.

Los textos con que acompaño las miniaturas, en ningún caso pretenden ser exhaustivos, ni estudios sobre el período de que se trate. Sólo trato de comentar sucintamente, el ambiente (histórico o imaginario) en que se movieron las figuras representadas.

Animado por amigos y familiares, y especialmente por mi amiga Kirei (artífice además, del soporte técnico que podéis ver), me decido a mostrar públicamente parte de mi colección. Continuaré añadiendo entradas periódicamente.

Llevado de mi impenitente cinefilia, me permito en algún caso, recomendar títulos que pueden ampliar datos a los posibles interesados en los temas tratados.

Espero que os gusten "mis" figuras. Si se os ocurre hacer algún comentario, sugerencia o rectificación, no dudéis en contactarme.

Cruzados Tardíos - La Caída de San Juan de Acre - 1291


La caída de San Juan de Acre (1291) está considerada como el hecho que marcó el fin de Las Cruzadas y de la permanencia cristiana en Tierra Santa. Si bien persistieron algunos puntos de resistencia cruzada en la zona, caían poco después y no tuvieron la resonancia (tanto en ámbitos cristianos como islámicos) que tuvo la pérdida de Acre.

A fecha de hoy, la ciudad, conocida simplemente como Acre, forma parte del Estado de Israel. Posee uno de los mejores puertos de la costa sirio-palestina y durante los casi doscientos años que duraron las Cruzadas fue el punto más común de arribada de nuevos peregrinos y cruzados.

Aclaremos algunos conceptos relativos a Tierra Santa y Las Cruzadas, y de paso, repasemos los antecedentes de la Caída de Acre.

El yelmo de este caballero seglar, ya apunta a las nuevas tendencias, que abandonando la "calva plana" 
darían paso en el siguiente siglo (XIV) a modelos terminados en formas globulares o en punta 
(que desviaban mejor los golpes) y evolucionarían hasta el "gran yelmo".

- Tierra Santa - Conquistas islámicas - Inicio de las Cruzadas - 
Los territorios denominados "Tierra Santa" (también conocidos como "Santos Lugares"), comprendían zonas de lo que hoy es Palestina, Siria, Egipto, Israel, partes de Irak y Turquía. Tierra Santa tenía un amplio significado para la Cristiandad por haber sido escenario de los hechos de los personajes bíblicos del Antiguo Testamento; y sobre todo, por haber sido (en parte) el lugar donde se desarrolló la vida de Jesús de Nazaret.

La zona había sido parte del Imperio Romano, y desde 380 (Edicto de Tesalónica o de Teodosio), su religión oficial fue el Cristianismo. Cuando el Imperio se dividió en Imperio de Occidente e Imperio de Oriente (395), éste último, con el nombre de Bizancio, heredó Tierra Santa, que continuó siendo territorio cristiano. Y lo siguió siendo (con el paréntesis de 614-629: conquista sasánida y reconquista bizantina) hasta 637, fecha en que los árabes, en plena expansión islámica, conquistaban Jerusalén. Bizancio pudo mantener en su poder otros  territorios.

  La ocupación árabe no fue especialmente molesta para los cristianos de la zona, que pudieron seguir profesando su religión a cambio de un tributo, y las peregrinaciones desde Europa continuaron sin demasiados problemas. Pero la situación cambió drásticamente cuando en 1071, los turcos selyúcidas recién convertidos al Islam, con la furia de los conversos, tras vencer a los bizantinos en la batalla de Manzikert, arrebataban Jerusalén a los árabes.


Las iglesias fueron quemadas, los cristianos residentes perseguidos y los peregrinos asesinados; se interrumpió el comercio y en 1095, el Emperador de Bizancio, desde Constantinopla, pedía ayuda militar al Papa Urbano II, que convocó el Concilio de Clermont.  Significó el comienzo de la Primera Cruzada, que en 1099, reconquistaba Jerusalén.

La lectura que "algunos" historiadores actuales hacen de Las Cruzadas, mantiene  que se trató de una "injerencia" cristiana en tierras musulmanas. Deberían explicar por qué no hacen la misma lectura de la "injerencia" árabe y posteriormente turca en territorios cristianos, o parcialmente cristianos. Por otra parte, considerando la arraigada religiosidad que imperaba entre las gentes occidentales del siglo XI, no es extraño que la reacción popular fuese la que fue: el intento de recuperar militarmente los Santos Lugares. Y como he comentado en otro sitio: no debemos juzgar hechos de tiempos muy pretéritos con parámetros mentales del siglo XXI. Sigamos...

 Como consecuencia de la Primera Cruzada, se formaron cuatro estados cristianos en Tierra Santa: los condados de Edesa y Trípoli, el Principado de Antioquía y el Reino de Jerusalén, cada uno de ellos poseía el control de numerosas ciudades próximas. 

A partir de aquí, y hasta que entronquemos con los hechos directamente anteriores al sitio de Acre, vamos a recurrir a la socorrida "relación cronológica". Simplificamos hechos, ahorramos texto y dejamos claro "qué" ocurrió antes y "qué" después:

Este yelmo (o "semi-yelmo", ya que no cubre la parte posterior de la cabeza), 
ya era antiguo en 1291, pero continuaba en uso.

- Cronología de los acontecimientos en Tierra Santa desde la pérdida de Edesa hasta el inicio del asedio de Acre - 
1144: El Condado de Edesa cae ante Zhengi, gobernador musulmán de Mosul (Irak) y Alepo (Siria).

1147-1149: Ante la alarma que produce en la Cristiandad la caída de Edesa, se forma la Segunda Cruzada para recuperarla. No tuvo éxito.
  
1187: Saladino, después de unificar las fuerzas islámicas bajo el mando ayubita, y tras derrotar en la batalla de Los Cuernos de Hattin al incompetente Guido de Lusignan, rey de Jerusalén, toma la ciudad.

1189-1192: Tercera cruzada, convocada con intención de recuperar Jerusalén. Posiblemente la Cruzada más conocida, por haber participado en ella el famoso Ricardo Corazón de León, rey de Inglaterra. Le acompañaban en la empresa el rey de Francia, Felipe Augusto y el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Federico I Barbarroja. La Cruzada no consiguió recuperar Jerusalén, pero se formalizó un acuerdo con Saladino para que los peregrinos cristianos fuesen autorizados a acceder la ciudad. Éxitos de la Cruzada fueron la conquista de Chipre y la reconquista de Acre, anteriormente tomada por Saladino.

En la figura de la izquierda, vemos cómo la protección de cabeza del caballero, más que un verdadero "yelmo", 
es una calota con la adición de una visera, primer paso hacia el yelmo de calva plana que portan
 algunos de sus compañeros. 

1202-1204: Cuarta Cruzada: Un auténtico despropósito, ya que por intereses de Venecia y Bonifacio de Monferrato terminó tomando... ¡Constantinopla! territorio bizantino y por tanto cristiano; aunque no católico sino ortodoxo desde 1054 (Cisma de Oriente). Dio lugar a un "Imperio Latino" de escasa existencia.

1217-1221: Quinta Cruzada: Dirigida por Andrés de Hungría; pretendía conquistar Egipto, pero los cruzados fueron derrotados en El Cairo.

1228-1229: Sexta Cruzada: Encabezada por el emperador Federico II, nieto de Federico Barbarroja. Fue un éxito parcial: mediante un pacto con Al-Malik, sultán ayubita del momento, se acordaba el control cristiano de Jerusalén (excepto la Cúpula de la Roca), y una tregua de diez años.
  
1244: Los ayubitas toman definitivamente Jerusalén.

1250: El poder musulmán cambia de manos: los ayubitas son desplazados por los mamelucos, con capital en El Cairo.

1254: Fin de la Séptima Cruzada (1248-1254), el rey de Francia Luis IX (San Luis), se dirige a Egipto, donde después de tomar Damieta (1249), es derrotado y hecho prisionero; debe pagar un enorme rescate y regresa a Francia.

En segundo plano, un Caballero Hospitalario. En la figura de la derecha, vemos sobre el almófar,
 el "burelete", pieza que servía para encajar debidamente el yelmo. 

1256: Un nuevo poder entra en escena: los mongoles, que al mando del general Hulagu Khan (nieto de Gengis Khan), destruyen Alamut (en Irán), capital de la secta musulmana de los nizaríes (también conocida como los "asesinos del Viejo de la Montaña").

1257-58: Hulagu Khan invade Irak, arrebatando Bagdad a los abásidas musulmanes.

1260: Hulagu Khan, con refuerzos cristianos arrebata Siria a lo que quedaba del poder ayubita. La muerte del Gran Khan (Mongke, sucedido por Kublai-Kkan), hace que Hulagu deba retirarse a Mongolia con la mayor parte de su ejército, abandonando de momento el proyecto de conquistar el Egipto musulmán. La reducida tropa mongol que queda en Palestina al mando de Kitbuga, es aplastada este mismo año en la batalla de Ain Jalut por un gran ejército mameluco al mando del sultán Qutuz y de Baibars, que poco más tarde sería elegido sultán. 

1268: Baibars, ya sultán de Egipto, toma Antioquía a los cruzados.

1270: Fin de la Octava Cruzada (1268-1270); también dirigida por San Luis, que se dirige en esta ocasión a Túnez, en cuyo fallido asedio encuentra la muerte.

Representantes de las principales Órdenes Militares. Por orden de proximidad: 
Teutónico, Templario y Hospitalario.

1272: Cae ante Baibars la poderosa fortaleza de "El Krak de los caballeros", en Siria, sede de los caballeros hospitalarios.

1273Baibars acaba con lo que quedaba de la secta de los asesinos en Siria.

1277: Muere Baibars. Debido a su labor, las posesiones cruzadas en Tierra Santa habían quedado reducidas a una estrecha franja costera que incluía Trípoli, Beirut, Sidón, Tiro y San Juan de Acre. También había detenido (de momento) la amenaza de los mongoles y había afianzado el poder mameluco.

1281: Un nuevo intento de invasión mongol es detenido por Qalawun, nuevo sultán mameluco de Egipto (tras destronar al hijo de Baibars, Salamish). 

1283: La ciudad de San Juan de Acre acuerda con Qalawun una tregua de diez años. Este acuerdo únicamente atañe a Acre; el sultán tiene las manos libres en cuanto a otras plazas cruzadas.


1289: Qalawun, tras haber conquistado otras ciudades menores, consigue tomar Trípoli y ordena arrasarla. Tras las caídas de Edesa, Jerusalén, Antioquía y ahora Trípoli, todas las capitales de los Estados Cruzados de Ultramar, estaban en poder del Islam. De las pocas plazas que quedaban en poder cristiano, la más fuerte era San Juan de Acre. Aquí se refugiaron muchos cristianos buscando protección contra el avance mameluco. En Acre se unificaron también los maestrazgos de las Órdenes Militares: Templarios, Hospitalarios y Teutónicos.

El mismo año, tras la conquista mameluca llegó a Trípoli (o lo que quedaba de ella) el rey Enrique de Chipre, que consiguió pactar con los enviados de Qalawun una nueva tregua por otros diez años. La tregua atañía ahora tanto a Acre como a Chipre.

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Llegados a este punto, abandonamos el estilo "relación cronológica" y retomamos el "modo narrativo". Los hechos que vamos a contemplar ahora, se resumen a los años 1289-91 y merece la pena relatarlos con un poco de detalle (no mucho, tranquilos...)  ;)

La gualdrapa que luce el caballo de este templario está decorada a imitación del estandarte del Temple: el "Beausant".

 - El sitio de Acre - Antecedentes directos, desarrollo y conclusión - 
Si la pérdida de Edesa había conmocionado a Europa un siglo y medio antes, ahora, la caída de Trípoli no despeinó a nadie. Los reinos occidentales y el Papado estaban sumergidos en problemas locales y discordias territoriales; ninguna potencia acudió en ayuda de Tierra Santa, a pesar de las demandas del Papa. La excepción fue Venecia, que teniendo intereses comerciales en Acre, envió una flota de veinte galeras. A esta flota se unieron cinco navíos enviados por el Rey de Aragón (Jaime II), que deseaba congraciarse con el Papa, al que le había enfrentado la cuestión de Sicilia.


Corrían los últimos días de 1289 y los ciudadanos y dirigentes de Acre creían estar  protegidos por la última tregua acordada con Qalawun, tregua que expiraba en 1299. Pero el Sultán tascaba el freno buscando un pretexto para romper la tregua, apoderarse de la ciudad y expulsar de Palestina a los odiados cruzados. Se lo pusieron fácil.

En agosto de 1290 desembarcaba en Acre una tropa de cruzados italianos que al poco de su llegada, organizaban una matanza de mercaderes musulmanes (hay quien dice que la matanza se debió a que un musulmán había violentado a una dama cristiana, lo cual es tachado o no, de incierto, según la ideología de quien opine). En cualquier caso, Qalawun no quiso saber nada de compensaciones, y entendiendo (o queriendo entender) que el pacto estaba roto, decidió tomar Acre de una vez por todas.


Preparó en secreto sus planes, movilizando al ejército egipcio y dando órdenes para que el ejército de Siria se trasladase a Palestina con el mayor número posible de máquinas de asedio. Para no poner sobre aviso a los cruzados, hizo saber que el destino del contingente sería África. Pero el 4 de noviembre de 1290, las intenciones del sultán estuvieron claras: sus ejércitos abandonaban El Cairo tomando dirección a Acre. 

  Sin embargo, el sultán se sintió enfermo desde el principio del viaje y murió seis días después de salir de su capital; no sin antes hacer jurar a su hijo y sucesor, Al Ashraf Khalil (o Jalil) que cumpliría su propósito de tomar Acre. Qalawun había jurado no dejar ningún cristiano vivo en la ciudad.

En esta foto podemos apreciar en toda su longitud la lanza de los caballeros, que podía alcanzar los tres metros y medio.

Khalil decidió regresar a El Cairo y posponer la campaña hasta la primavera del próximo año. En el intermedio, Acre envió una embajada al nuevo sultán; los embajadores fueron arrojados a una mazmorra donde morirían poco después. Khalil no iba a "andarse con chiquitas".

Por fin, el 6 de marzo de 1291 un ejército de (según Steven Runciman) 160.000 infantes y 60.000 jinetes reforzado por grandes catapultas y mandrones fabricados en todos los rincones del imperio mameluco, salía de El Cairo. Y el cinco de abril el inmenso ejército acampaba ante Acre.

En tropel. La caballería cristiana dirigida por las Órdenes Militares efectuó durante el sitio varias  incursiones en el campamento mameluco.

Hemos dicho que Europa no había respondido como se esperaba a los llamamientos de Ultramar, pero sí hubo pequeños grupos que acudieron en su auxilio. A la ayuda de Venecia y Aragón que citamos antes, se sumaron grupos de ingleses enviados por el rey de Inglaterra (Eduardo I); también Enrique de Chipre envió una tropa. Por su parte, los Maestres de las Órdenes Militares, habían hecho venir de Europa a muchos de sus hermanos.

Contando con esos refuerzos y dejando aparte la población civil que ascendía a unas 40.000 almas, la ciudad no contaba para su defensa con más de 1.000 caballeros y 14.000 infantes. A todas luces, fuerza insuficiente para detener la tormenta que se les venía encima. Para dirigir la defensa fue elegido el Maestre de los Templarios, Guillermo de Beaujeu.

Caballería en línea.

Acre estaba bien fortificada; constituía una península que contaba en la parte que contactaba con tierra firme, con una doble fila de murallas recientemente reforzadas  que protegían tanto la propia ciudad de Acre como el arrabal del norte, Montmusart. Una muralla intermedia marcaba el límite entre ambas zonas.

En las murallas se intercalaban doce torres, con nombres tan sonoros como  "La Torre de la Condesa de Blois", "La Torre Inglesa", "La Torre del Rey Enrique" (de Chipre), "La Torre Maldita" o la "Barbacana del Rey Hugo".

Caballeros desmontados. El primero por la izquierda, hospitalario; el tercero, templario; el resto, caballeros seglares. 

Considerándose la zona de la Torre del Rey Enrique como la más vulnerable, se asigno su defensa a las tropas que éste había enviado; a su derecha, caballeros y soldados franceses e ingleses, venecianos, pisanos y la Comuna de Acre. A la izquierda de las tropas del rey, se alinearon templarios y hospitalarios. Los Teutónicos defendían la Torre Maldita.

El ataque comenzó el 6 de abril y durante muchos días, las inmensas catapultas del sultán lanzaron andanada tras andanada de piedras, rocas y "bolas de barro que contenían material incendiario" (¿fuego griego?) contra las murallas y también sobre el interior de la ciudad. En otras zonas, los zapadores mamelucos comenzaban a minar torres y murallas.

El español de origen alemán Roger de Flor, que en el siguiente siglo alcanzaría renombre al frente de los 
Almogávares de las "Compañías Catalanas", combatió en Acre entre las filas de los templarios. 

El 15 de abril por la noche una salida de la caballería templaria atacó el campamento mameluco sin demasiado éxito. Días después, eran los hospitalarios los que intentaban destruir las catapultas musulmanas, pero fueron forzados por la gran superioridad numérica del enemigo a regresar a la ciudad.

El 4 de mayo llegaba a Acre el rey Enrique con 2.000 infantes y 100 jinetes. No era mucho refuerzo, pero elevó la moral de la ciudad. Enrique asumió el mando de la defensa y envió nuevamente emisarios a Khalil, que no quiso escucharlos; y sólo los dejó marchar con vida, por consejo de un emir que le recomendó "no manchar su espada con sangre de cerdos".


Para el día 8 de mayo los efectos de las minas de los zapadores se empezaban a hacer notar: la Barbacana del Rey Hugo apenas se sostenía en pie. Fue incendiada por los defensores y abandonada. Poco después, la puerta de San Antonio y la Torre de San Nicolás comenzaron a derrumbarse. El 15 de mayo parte de la muralla exterior cayó, y al día siguiente, los mamelucos entraban en tropel entre las ruinas haciendo retroceder a los defensores hasta la muralla interior. En la tarde del mismo día se produjo un gran ataque contra la Puerta de San Antonio y los mamelucos estuvieron a punto de penetrar en la ciudad, pero fueron detenidos en última instancia por templarios y hospitalarios a costa de muchas bajas.

La figura de la izquierda porta el clásico "yelmo de calva plana", el tipo de 
protección de cabeza más popular entre los caballeros de este siglo XIII.

El 18 de mayo el sultán juzgó llegado el momento de emprender la acción definitiva. Ordenó un ataque simultáneo a todo lo largo de las murallas, con especial énfasis en la zona de la Torre Maldita. Las catapultas y mandrones continuaron bombardeando las defensas y cientos de arqueros lanzaron nubes de flechas mientras los guerreros mamelucos, batallón tras batallón, intentaban trepar por las murallas; para evitarlo, los defensores arrojaban grandes piedras y aceite hirviendo. A los gritos de unos y otros se unía el estrépito que trescientos mamelucos montados en camellos producían tocando sin cesar trompetas y tambores.

Infantes. Armados con una lanza de unos dos o dos metros y medio; protegidos por jaquetones o perpuntes acolchados. 
Algunos usan bajo esta protección, cotas de malla. 

Por fin los musulmanes consiguieron abrir brecha en la Torre Maldita; los caballeros teutónicos se vieron obligados a retirarse y aunque fueron auxiliados por templarios y hospitalarios, no consiguieron detener el avance enemigo. Después de la caída de la Torre Maldita, y tras intensos combates, los mamelucos pudieron traspasar las ruinas de las murallas y tomar la Puerta de San Nicolás. Los musulmanes ya estaban dentro de Acre.

Se luchó durante horas en las calles, pero la ciudad estaba perdida. El Maestre del Temple, que había sido herido mortalmente en el combate de la Torre Maldita, fue trasladado al edificio del Temple, donde murió. El Gran Maestre del Hospital, también herido, fue trasladado al puerto por sus hombres y embarcado. El Rey Enrique ya había abandonado el puerto camino de Chipre. También los venecianos se embarcaron.

En 1291 el casco más común entre la infantería era el denominado "chapel de fer" 
o "sombrero de hierro". Aquí, lo portan tres de nuestras cuatro figuras.

En medio de la espantosa confusión, soldados y civiles, hombres y mujeres, religiosos y seglares, pugnaban por subirse a un barco y huir de la matanza que se aproximaba. Hubo algunos "avispados" que se hicieron ricos cobrando a precio de oro el acceso a sus barcos. Otros, sin embargo, hicieron gala de caridad cristiana: como el patriarca Nicolás de Hanapé, que por caridad, permitió subir a su bote a tantos refugiados, que la embarcación se hundió y se ahogaron todos. Caridad mal entendida, supongo...

Los escudos del período seguían menguando de tamaño a medida que la protección corporal (y de los pies) 
se incrementaba, lejos ya los modelos tipo "cometa" o "lágrima", los grandes escudos (como el "pavés") 
eran sólo usados por algunas unidades de ballesteros o lanceros pesados.  

Los mamelucos ya se diseminaban por toda la ciudad asesinando a todo cristiano que encontraban, sin distinción de sexo ni de edad. Sólo más tarde, cuando la situación empezó a estar controlada, comenzaron a tomar cautivos para venderlos como esclavos. Se cuenta que en el mercado de esclavos de Damasco, por el exceso de oferta, el precio de una muchacha bajó a un dracma.

Acababa el día 18 de mayo de 1291 y San Juan de Acre ya era propiedad del sultán. Pero en la fortaleza templaria, al extremo sur de la ciudad, en la punta de la península que se adentraba en el mar, se había refugiado un grupo de templarios sobrevivientes a los que se habían unido civiles de ambos sexos.   


Era una fortificación muy difícil de tomar, por lo que Khalil dejo pasar una semana esperando que los sitiados se entregaran por hambre. Como no fue así, decidió hacer una oferta a Pedro de Sevrey, mariscal de la Orden y ahora máxima autoridad del Temple: si se entregaban, facilitaría el embarque de templarios y civiles con todas sus armas y bienes. El mariscal aceptó, y permitió la entrada de cien mamelucos y un emir para supervisar los preparativos.


Y cuando parecía que todo iba a acabar si no bien, por lo menos "no demasiado mal", un grupo de mamelucos empezó a toquetear a las mujeres cristianas. Los templarios, indignados, se lanzaron sobre ellos y los mataron. El resto de mamelucos intentó vengar a sus compañeros y se generalizó la pelea, resultado de la cual, todos los musulmanes acabaron muertos. Los templarios quitaron la bandera mameluca que había sido izada en la torre por el emir, cerraron las puertas y se dispusieron a resistir.

Ballesteros. Su arma, el modelo conocido como "de estribo", con arco de acero.

Cuando al día siguiente, Khalil vio la determinación de los defensores, renovó las mismas condiciones. El Mariscal Pedro con algunos compañeros salió del castillo para fijar las condiciones de la rendición. Pero apenas llegaron a la tienda del sultán, fueron atados y degollados a la vista de sus compañeros que asistían impotentes a la escena desde las murallas.


Los templarios se dispusieron, ya sin esperanzas, a luchar hasta la muerte. El sultán recurrió de nuevo a sus zapadores y una gran mina fue socavada bajo la muralla del castillo, que para el 28 de mayo empezaba a desmoronarse. Khalil mando entonces dos mil mamelucos al asalto a través de las grietas. Durante la lucha que se suscitó a continuación, el edificio se derrumbó en su totalidad, matando a mamelucos, templarios y civiles.
   
Así acabaron los días de la Acre cristiana.

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La hueste, al completo.

- Tras la Caída -
Las pocas ciudades que quedaban en manos de los cruzados fueron cayendo sucesivamente y en poco tiempo en manos de los mamelucos: Tiro ya había caído el 19 de mayo; Sidón lo hacía el 14 de julio, Beirut el 21; Haifa, el 30; el castillo de Tortosa fue evacuado el 3 de Agosto; el de Athlit, el 14. En tierra firme no quedaba un centímetro bajo  poder cristiano. La pequeña isla de Ruad, propiedad templaria,  se mantendría hasta 1303.

En los meses sucesivos a su victoria de mayo de 1291, el sultán se dedicó a destruir sistemáticamente no sólo castillos o fortificaciones de los cruzados, sino también campos de cultivo, árboles frutales, huertos, sistemas de irrigación... todo lo que pudiese significar un apoyo para un posible intento de reconquista cristiana, fue destruido. La devastación se limitó a zonas costeras, el interior fue ocupado y defendido, pero la costa fue tan castigada que los labradores de la zona, para subsistir y ante la desolación de sus antes fructíferas tierras, tuvieron que retirarse a las montañas durante mucho tiempo.  

En Tierra Santa no volvería a entrar un ejército cristiano occidental hasta los días de la Primera Guerra  Mundial.


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Para ampliar datos sobre San Juan de Acre en particular y sobre Las Cruzadas en general, el mejor texto (en mi opinión) que podemos consultar, es "La Historia de las Cruzadas", que Steven Runciman daba a la imprenta entre 1951 y 1954. Son tres volúmenes, pero se leen con gusto. De la calidad y credibilidad de la obra, dan fe las incesantes re-ediciones que desde su aparición hasta la fecha han sido publicadas.


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Las figuras, de Crusader Miniatures, en 28mm (metal).
Ref.: Later Crusaders


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